Su consumo se considera algo social, lo que hace que no siempre se sea consciente de los riesgos que supone su consumo para la salud. Es bastante habitual acompañar las reuniones y celebraciones sociales con bebidas alcohólicas.
Esto normaliza su consumo y cada vez se comienza a beber a edades más tempranas, siendo los 14 años la edad de inicio más habitual en nuestro país. Sin embargo, que se beba más y a edades más tempranas no disminuye los riesgos, al contrario.