En la infancia nos gusta todo lo graso y lo dulce, pues son sabores que ayudan a los humanos a crecer. Pero rechazamos lo amargo, ya que este sabor suele estar asociado a alimentos tóxicos o no aptos para el consumo. Y resulta que la cerveza (¡sorpresa!) es un producto amargo. "Si no nos gusta la cerveza la primera vez es porque no hemos aprendido a que nos guste. La cerveza termina gustando por tres factores (1) porque el sabor amargo se aprende (2) porque está socialmente aceptara (3) por el efecto del alcohol.
|
etiquetas: cerveza , amarga , alcohol