En 1980, Ludwig acuñó el término de esteatohepatitis no alcohólica después de estudiar y seguir el caso de veinte pacientes quienes, sin abuso de alcohol, presentaban una histología de lo que entonces se conocía como hepatitis alcohólica. Distinguió entonces dos grandes perfiles: quienes desarrollaban la enfermedad en el contexto de la obesidad y aquellos en los que aparecía tras una cirugía bariátrica, por efecto de fármacos u otras patologías. Más que una etiqueta cerrada, lo que describió fue un espectro. En un extremo, el hígado graso.