Unos estudiantes de instituto le colocaron una bufanda que decía "¡Aúpa Alba!" para posar en una foto colectiva, y ella, imperturbable, sonrió. Sí, sonrisa de oreja a oreja, como si el mundo futbolístico no le hubiera jugado la peor pasada de la temporada a su equipo. Porque lo cierto es que el Albacete, equipo modesto de Segunda División, había logrado lo que pocos se atreverían a imaginar: eliminar al Real Madrid de la Copa del Rey por un contundente tres a dos