Alberto (nombre ficticio) es un asturiano de 33 años al que pagaron 12.000 euros al contado para que dejase su piso de alquiler en Madrid. La historia, rocambolesca pero real, ejemplifica a la perfección los graves problemas de acceso a la vivienda de los jóvenes, especialmente en la capital de España, así como las desorbitadas cantidades de dinero que se mueven en el mercado inmobiliario. El caso de este asturiano es palmario. Alberto vivía con su novia en un piso del barrio de Lavapiés, en el centro de Madrid. Ambos llegaron a ese domicilio
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Tenía dos años de contrato todavía, le dan la pasta de los dos años de contrato que seguramente las nuevas dueñas compensen en menos de un año y creo que esa pasta no les alcanza para un año de un alquiler nuevo.