La belleza de la palabra
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Poema - Vista cansada

Tengo vista cansada.

Las letras se me emborronan

sobre la página.

Curiosamente ahora

que empiezo a ver

con tanta claridad

tantas cosas…

Pero no hay gafas para esto.

Karmelo C. Iribarren

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Atardeció sin ti

Atardeció sin ti. De los cipreses...

a las torres, sin ti me estremecía.

Qué desgana esperar un nuevo día

sin que me abraces y sin que me beses.

A fuerza de tropiezos y reveses

la piel de la esperanza se me enfría.

Qué agonía ocultarte mi agonía,

y qué resurrección si me entendieses.

Atardeció sin ti. Seguro y lento,

el sol se derrumbó, limón maduro,

y a solas recibí su último aliento.

Quién me viera caer, lento y seguro,

sin más calor ni más resurgimiento,

gris el alma y frustrada entre lo oscuro.

Antonio Gala

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Poema - "Poema frustrado"

Mi amigo

que es un poeta,

convocó a los poetas.

Hay que escribir un poema

sobre la bomba atómica,

es un horror,

nos dijo,

un horror horroroso,

es el fin, es la nada,

es la muerte.

Nos dijo,

no es que te mueras sólo

en tu cama,

rodeado

del llanto y la familia,

del techo y las paredes.

No es que llegue una bala

perdida o encontrada

a cortarte el aliento,

a meterse en tu sueño.

No es que el cáncer te marque,

te perfore,

te borre.

No es tu muerte,

la tuya,

la nada que ganaste,

es el aire viciado,

es la ruina de todo

lo que existe,

de todo.

Nadie llorará a nadie,

nadie tendrá sus lágrimas.

Y eso es lo más horrible,

la muerte sin testigos,

sin últimas palabras

y sin sobrevivientes.

La muerte, toda muerte,

toda muerte.

¿Me entienden?

Hay que escribir un poema

sobre la bomba atómica.

Quedamos en silencio

con las bocas abiertas,

tragamos el terror

como saliva helada,

luego nos fuimos todos

a cumplir la consigna.

Juro que lo he intentado

que lo estoy intentando,

pero pienso en la bomba

y el lápiz se me cae

de la mano.

No puedo.

A mi amigo el poeta,

le diré que no puedo.

Mario Benedetti

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Poema - "Amé. Volé. Volaba"

Amé, volé a lo loco

a lo difícil

a rozar otras alas.

No aterricé, me caí.

No pasó nada

pero me quedé coja de ala,

impedida para seguir,

mutilada.

Ahora, sola,

piso tierra,

piso playa,

piso firme

las baldosas de mi casa

y es difícil que del suelo

yo me caiga.

Ya no vuelo.

¡Qué bien se vive en soledad sin nadie!

¡Y qué mal se vive también así

sin alguien!

Gloria Fuertes

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Poema - Me sirve, no me sirve

La esperanza tan dulce

tan pulida tan triste

la promesa tan leve

no me sirve

no me sirve tan mansa

la esperanza

la rabia tan sumisa

tan débil tan humilde

el furor tan prudente

no me sirve

no me sirve tan sabia

tanta rabia

ni el grito tan exacto

si el tiempo lo permite

alarido tan pulcro

no me sirve

no me sirve tan bueno

tanto trueno

el coraje tan dócil

la bravura tan chirle

la intrepidez tan lenta

no me sirve

no me sirve tan fría

la osadía

sí me sirve la vida

que es vida hasta morirse

y el corazón alerta

sí me sirve

me sirve cuando avanza

la confianza

me sirve tu mirada

que es generosa y firme

y tu silencio franco

sí me sirve

me sirve la medida

de tu vida

me sirve tu futuro

que es presente libre

y tu lucha de siempre

sí me sirve

me sirve tu batalla

sin medalla

me sirve la modestia

de tu orgullo posible

y tu mano segura

sí me sirve

me sirve tu sendero

compañero.

Mario Benedetti

Fuente

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Poema de Karmelo C. Iribarren

Como el viento que encuentra

una rendija,

y se cuela en la habitación,

y lo desordena todo,

libros,

facturas,

poemas,

así llega en la vida,

el amor.

Nada es igual a partir de entonces,

ese caos,

es la felicidad.

Pero un día habrá que recoger.

Suerte si no te toca a ti.

Karmelo C. Iribarren, "El amor"

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Quevedo y Góngora. El duelo

Se dice que Góngora compuso esta letrilla para hacer el peloteo en Valladolid, no recuerdo con que motivo, dedicándole para la ocasión unos versos al rio Esgueva, la respuesta de Don Francisco de Quevedo fue fulminante. He aquí el asunto:

QUÉ LLEVA EL SEÑOR ESGUEVA.

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

 

Lleva este río crecido,

Y llevará cada día

Las cosas que por la vía

De la cámara han salido,

Y cuanto se ha proveído

Según leyes de Digesto,

Por jüeces que, antes desto,

Lo recibieron a prueba.

 

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

 

Lleva el cristal que le envía

Una dama y otra dama,

Digo el cristal que derrama

La fuente de mediodía,

Y lo que da la otra vía,

Sea pebete o sea topacio;

Que al fin damas de Palacio

Son ángeles hijos de Eva.

 

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

 

Lleva lágrimas cansadas

De cansados amadores,

Que, de puro servidores,

Son de tres ojos lloradas;

De aquél, digo, acrecentadas

Que una nube le da enojo,

Porque no hay nube deste ojo

Que no truene y que no llueva.

 

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

 

Lleva pescado de mar,

Aunque no muy de provecho,

Que, salido del estrecho,

Va a Pisuerga a desovar;

Si antes era calamar

O si antes era salmón,

Se convierte en camarón

Luego que en el río se ceba.

 

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

 

Lleva, no patos reales

Ni otro pájaro marino,

Sino el noble palomino

Nacido en nobles pañales;

Colmenas lleva y panales,

Que el río les da posada;

La colmena es vidriada

Y el panal es cera nueva.

 

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

 

Lleva, sin tener su orilla

Árbol ni verde ni fresco,

Fruta que es toda de cuesco,

Y, de madura, amarilla;

Hácese de ella en Castilla

Conserva en cualquiera casa,

Y tanta ciruela pasa,

Que no hay quien sin ella beba.

 

¿Qué lleva el señor Esgueva?

Yo os diré lo que lleva.

RESPUESTA GONGORISTA

YA QUE COPLAS COMPONÉIS.

Ya que coplas componéis,

ved que dicen los poetas

que, siendo para secretas,

muy públicas las hacéis.

Cólica dicen tenéis,

pues por la boca purgáis;

satírico diz que estáis;

a todos nos dais matraca:

descubierto habéis la caca

con las cacas que cantáis.

 

De vos dicen por ahí

Apolo y todo su bando

que sois poeta nefando

pues cantáis culos así.

Por lo cual me han dicho a mí

que desde hoy en adelante

diga que obras vuestras cante,

por el mandado de Apolo,

con el son de un rabel sólo,

un rabadán ignorante.

 

No hay música donde estén

vuestros inmundos trabajos:

que si suenan bien los bajos,

los tiples no suenan bien.

Y cuando tonos les den

de los que el vulgo levanta,

¿cuál hombre o mujer que canta,

si tiene cabeza cuerda,

a pies de coplas de mierda,

hará pasos de garganta?

 

Con Esgueva es vuestro enojo;

nombre de sucio le dan,

siendo, de puro galán,

todos sus males de ojo.

Con mucha razón me arrojo:

que sólo los bien nacidos

celebramos atrevidos;

que en otra conversación,

por ser sucios, como son,

no pueden ser admitidos.

 

Vuestros conceptos alabo

pues, de pura buena pesca,

los hacéis a la gatesca,

pues los hacéis por el rabo.

Tenéis un ingenio bravo,

hacéis cosas peregrinas,

vuestras coplas son divinas;

sino que dice un dotor

que vuestras letras, señor,

se han convertido en letrinas.

 

Que alabe será muy justo

vuestras coplas mi voz sola,

pues por ser todas de cola,

se pegan a cualquier gusto.

Desde el scita al negro adusto,

y desde el Tajo dorado

al Nilo tan celebrado,

no hay ingenio tan machucho

ni crecido; mas ¿qué mucho,

si crece de estercolado?

 

Son tan sucias de mirar

las coplas que dais por ricas,

que las dan en las boticas

para hacer vomitar.

Un nombre os ando a buscar

que os venga derechamente,

y hallo que os llama un valiente,

que de Córdoba os conoce,

poeta de entre once y doce,

que es cuando vacia la gente.

 

¿Adónde hallaréis excusa

para lo que vemos todos,

pues fue en verano y sin lodos

tan rabiosa vuestra musa?

Si acaso Circe o Medusa,

o juntas ambas a dos,

os han mudado, por Dios,

que olvidéis tal prelacía

antes que la pulicía

venga a conocer de vos.

 

Yo, por mí, no pongo duda

en que las coplas pasadas,

según están de cagadas,

las hicisteis con ayuda.

Más valdrá que tengáis muda

la lengua en las suciedades;

dejad las ventosidades:

mirad que sois en tal caso

albañal por do el Parnaso

purga sus bascosidades.

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La renuncia

He renunciado a ti. No era posible

Fueron vapores de la fantasía;

son ficciones que a veces dan a lo inaccesible

una proximidad de lejanía.

 Yo me quedé mirando cómo el río se iba

poniendo encinta de la estrella...

hundí mis manos locas hacia ella

y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,

como renuncia a Dios el delincuente;

he renunciado a ti como el mendigo

que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos

como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;

como el perro que apaga sus amorosos bríos

cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto

y el buque errante que renuncia al faro

y como el ciego junto al libro abierto

y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia

el loco a la palabra que su boca pronuncia;

como esos granujillas otoñales,

con los ojos estáticos y las manos vacías,

que empañan su renuncia,

soplando los cristales

en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante

renunciamos un poco de lo que antes quisimos

y al final, !cuántas veces el anhelo menguante

pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.

Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;

desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.

La renuncia es el viaje de regreso del sueño...

Andrés Eloy Blanco (Venezuela, 1896 - 1955)

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Poema - Ritual sangriento

Dejo el periódico sobre la barra.

Enciendo un cigarrillo.

Tomo el primer trago de café.

Una calada,

y después,

otra más fuerte.

Ya está.

Ya estoy en marcha

-me digo-,

ya puedo hacerle frente

a esta locura.

Ahora,

a ver si hay suerte

y algo me llega al corazón.

Karmelo C. Iribarren, "Seguro que esta historia te suena”

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« Por de pronto, esto », Gabriel Celaya

Lo primero es respirar.

Lo segundo es comer.

Lo tercero es andar.

Andar por andar,

pues ¿sabe usted adónde va?

Comer por comer,

¿o es que no quiere seguir?

Respirar por respirar,

¿o es que quiere usted morirse?

Lo normal es vivir, y respirar,

y andar, y a ratos sueltos, pensar.

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Poema - Si supiera

Si supiera que esta fuese la última vez

que te veo salir por esa puerta,

te daría un abrazo, un beso,

te llamaría de nuevo para darte más…

Si supiera que esta fuera la última vez

que voy a oír tu voz,

grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas

una y otra vez indefinidamente…

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo,

diría te quiero

y no asumiría tontamente

que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida

nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien,

pero por si me equivoco

y hoy es todo lo que nos queda,

me gustaría decirte cuanto te quiero,

que nunca te olvidaré…

Gabriel García Márquez

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Nos llamarán a todos

Nos llamarán a todos

Me llamarán, nos llamarán a todos;

tú, y tú y yo.

Nos tornaremos en torno de cristal ante la muerte,

y te expondrán, nos expondremos todos,

a ser trizados...Zas! por una bala.

Bien lo sabéis,

Vendrán por ti, por mí, por todos,

y también por ti.

Aquí no se salva ni Dios, lo asesinaron.

Escrito está, escrito está,

tu nombre está ya listo,

temblando en un papel

Aquel que dice:

Abel, Abel, Abel o yo, tú, él.



Blas de Otero

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Pretérito perfecto simple (2011)

Porque no lo vales,

ni lo valiste nunca.

Porque no lo sientes

y sólo lo fingiste.

Porque te crees especial

y no eras más que eventual.

Porque te creías una estrella

aunque fueras una errante.

Porque te querías mucho

pero nunca supiste querer.

Porque te creías todo lo que te decías.

Por todo eso y más,

nunca llegaste a existir

aunque creyeras que sí.

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Poema - "El viejo tren de cercanías"

Cada amanecer

justo antes de poner en marcha

jadea tose cruje

amenaza con quedarse en el sitio.

Cómo no entender lo que le pasa.

Karmelo C. Iribarren, “El escenario”

 

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Poema - Te dejo libre

Poema - Te dejo libre

Te dejo libre, libre de mí.

Libre de mi carácter tan cambiante.

Libre de mis ganas locas por amarte.

Libre de mi afán de cuidarte como a nadie.

Te dejo libre.

Libre de mi gran amor protector.

Libre de mí por completo.

Pero te ruego que no vuelvas,

cuando te des cuenta que nadie podrá amarte como yo.

No vuelvas, por favor.

Frida Kahlo



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Como una sola flor desesperada

Lo quiero con la sangre, con el hueso,

con el ojo que mira y el aliento,

con la frente que inclina el pensamiento,

con este corazón caliente y preso,

y con el sueño fatalmente obseso

de este amor que me copa el sentimiento,

desde la breve risa hasta el lamento,

desde la herida bruja hasta su beso.

Mi vida es de tu vida tributaria,

ya te parezca tumulto, o solitaria,

como una sola flor desesperada.

Depende de él como del leño duro

la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,

que solo en él respira levantada.

De Juana de Ibarbourou

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Poema - Aunque tú no lo sepas

Como la luz de un sueño,

que no raya en el mundo pero existe,

así he vivido yo,

iluminando esa parte de ti que no conoces,

la vida que has llevado junto a mis pensamientos.

Y aunque tú no lo sepas,

yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,

pedirme un cenicero, curiosear los libros,

responder al deseo de mis labios

con tus labios de whisky,

seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado

en la cama, sin prisa, muchas tardes,

esta cama de amor que no conoces,

la misma que se queda

fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,

hicimos mil proyectos, paseamos

por todas las ciudades que te gustan,

recordamos canciones, elegimos renuncias,

aprendiendo los dos a convivir

entre la realidad y el pensamiento.

Luis García Montero

Del libro "Habitaciones separadas" (1994)

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Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes ¡Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre Pobre ¡pobre! Vuelve los ojos, como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ¡Yo no sé!

César Vallejo,

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Elogio de la mercromina

Química sangre arrumbada

en siniestros botiquines,

salvación menospreciada,

auxilio de paladines

y consuelo de criaturas.

Tú que sabes que no curas

cáncer, évola ni SIDA,

eres caricia sincera

que reconforta al que espera

que no se infecte la herida.

Tú que no eres engreída

y sabes bien lo que vales,

tú que te mides en gotas

y te importan tres pelotas

los cuarenta principales

del mundo de la farmacia,

tú que paseas la gracia

de tu fogoso color

por medio mundo y aún más,

te merecías quizás

un nombre con más honor.

-

Te llamaron mercromina,

y como aun se pronunciaba

guisaron en la cocina

de los nombres otra aldaba

con que atar tu maldición.

Así fue como un cabrón,

un cabrón de tomo y lomo

te llamo MERCUROCROMO. 

Feindesland, 1994

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Si me quieres, quiéreme entera

Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz o sombra…

si me quieres, quiéreme negra

y blanca. Y gris, y verde, y rubia,

quiéreme día,

quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:

¡quiéreme toda… o no me quieras!

Dulce María Loynaz

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A ti, compañero

Chico de equipo,

tipo de fiar.

Todos estamos en el mismo barco.

Todos tenemos que apechugar.

Y tras la arenga breve, el jefe

viaja a un paraíso de palmeras.

Y tu te quedas solo, mongolo.

¡A remar a galeras!

Todos en el mismo barco.

Unos marcan el ritmo en el tambor,

otros reman al ritmo del señor.

Mongolo, ¡a remar a galeras!

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Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo

Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.

No vuelo sobre él, de él no huyo

Entre las raíces arbóreas. Estoy demasiado cerca.

No es mi voz el canto del pez en la red.

Ni de mi dedo rueda el anillo.

Estoy demasiado cerca. La gran casa arde

Sin mí gritando socorro. Demasiado cerca

para que taña la campana en mi cabello.

Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped

que abriera las paredes a su paso.

Ya jamás volveré a morir tan levemente,

tan fuera del cuerpo, tan inconsciente,

como antaño en su sueño. Estoy demasiado cerca,

demasiado cerca. Oigo el silbido

y veo la escama reluciente de esta palabra,

petrificada en abrazo. Él duerme,

en este momento, más al alcance de la cajera de un circo

ambulante con un solo león, vista una vez en la vida,

que de mí que estoy a su lado.

Ahora, para ella crece en él el valle

de hojas rojas cerrado por una montaña nevada

en el aire azul. Estoy demasiado cerca,

para caer del cielo. Mi grito

sólo podría despertarle. Pobre,

limitada a mi propia figura,

mas he sido abedul, he sido lagarto,

y salía de tiempos y damascos

mudando los colores de mi piel. Y tenía

el don de desaparecer de sus ojos asombrados,

lo cual es la riqueza de las riquezas. Estoy demasiado cerca,

demasiado cerca para que él sueñe conmigo.

Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,

Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.

En la punta de cada una de ellas, para su recuento,

Se han sentado ángeles caídos.

Wisława Szymborska.

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Poema Narcisista

Quisiera subir al cielo

y mirar como desde ahí,

se ve el mundo abajo sin mí,

para no causar recelo

a los ángeles por ahí,

a hurtadillas tendré que ir,

no es que mi ego sea grande

lo que pasa que la tierra

pequeña es para que ande

y no es que sea perfecto

también tengo mis errores

y ellos son encantadores

sé que guapo siempre seré,

pero hoy, al levantarme

creo que ya, exageré,

entiendo bien si algún día

estas triste al estar sin mí,

yo también me extrañaría...

si estoy sin verme por ahí,

no me iré siempre han de verme

pues sin mí estará muy obscuro

y tenerme, y perderme

debe ser algo muy duro.

Mario Recamier

Fuente

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Poema - Octubre

Los días pasan,

como el cartero frente a mi buzón,

de largo,

y se inmolan

allí sobre el mar,

con mucho aparato de color

en un último intento

de resultar interesantes.

Karmelo C. Iribarren

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Poema - No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frio queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas, quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa, ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frio queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.

Mario Benedetti

Fuente

menéame