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“Niño estudia”, te dijeron,
y estudiaste.
“Calla niño”,
y te callaste,
y así nunca te asomaste
al brocal de lo prohibido.
Eras hombre decidido
por ajena decisión,
eras sólo una canción
de cuna para un profeta
y ahora eres la silueta
de un crepúsculo vencido
de soles que ya no giran.
¿Y qué harás cuando te digan
“muere, niño”? ¿Morirás?
¿O darás un paso atrás
aunque te llamen cobarde?
Todo naufraga, todo arde,
se ha desatado la guerra.
Los mansos tendrán la tierra,
pero no será esta tarde.
Feindesland, 2009
Me gusta pintar cuadros
con chicles revenidos
poniendo mil sentidos
en tan bella labor.
Me gusta ver las musas
huir, acojonadas,
si añado pinceladas
de aceite de tractor.
**
Me gusta que los lienzos
parezcan estropajos
con mil espumarajos,
con trozos de pulmón,
y si alguien me critica
decir que su ignorancia
no alcanza la fragancia
de tanta inspiración.
**
Me gusta pintar perstes
berridos y estertores
poniendo mil colores
por ahí, al buen tun tun,
y un día, si es posible,
pintar la sodomía
en la radiografía
de una fosa común.
**
Me gusta ver artistas
que van sin disimulo
de porros hasta el culo
mostrarme la verdad,
decirme que han sentido
sus vidas traspasadas
por fuertes oleadas
de amor y libertad.
***
Me gusta que los hippies
se vistan de marranos
y untándose las manos
de tiza o de carbón
proclamen la grandeza
de un mundo donde el arte
no deba tomar parte
del agua y del jabón.
**
Me gusta ver la vida
sin cielo y sin sentido,
oyendo el alarido
del genio en mi interior,
me gustan las ideas
que presta la cerveza
y pierdo la cabeza
por ser un gran pintor.
Feindesland. 1997.
Química sangre arrumbada
en siniestros botiquines,
salvación menospreciada,
auxilio de paladines
y consuelo de criaturas.
Tú que sabes que no curas
cáncer, évola ni SIDA,
eres caricia sincera
que reconforta al que espera
que no se infecte la herida.
Tú que no eres engreída
y sabes bien lo que vales,
tú que te mides en gotas
y te importan tres pelotas
los cuarenta principales
del mundo de la farmacia,
tú que paseas la gracia
de tu fogoso color
por medio mundo y aún más,
te merecías quizás
un nombre con más honor.
-
Te llamaron mercromina,
y como aun se pronunciaba
guisaron en la cocina
de los nombres otra aldaba
con que atar tu maldición.
Así fue como un cabrón,
un cabrón de tomo y lomo
te llamo MERCUROCROMO.
Feindesland, 1994
Los lunes no dormimos,
sólo existimos,
porque nunca podemos
sentir domingos sin sol
esos domingos que no sentimos,
de manta y sueño,
de amor y caricias,
de miradas tranquilas.
Amor sin estridencias.
O locuras con demencias.
Compartidas.
Esos lunes que no existen
porque los martes
siempre hieren.
Lunes de sábanas
que son lunes
de sabanas africanas,
donde ni tú ni yo
encontramos la palabras,
sólo los roces.
ContinuumST (2002)
Fue un lunes,
o quizás un martes.
No lo sé.
Día de brillos de atunes,
o simplemente descartes
en lonjas eternas.
En una playa infinita.
En una playa maldita.
En una playa inaudita.
No lo sé.
Me miraste desde la orilla,
mientras el sol atardecía
en un mar agitado
de resaca emocional.
Levantaste la mano.
Saludo terminal.
Sacudí la arena de la toalla.
Me dí la vuelta
y ya no estabas.
Nunca habías estado
en esa playa infinita,
en esa playa maldita,
en esa playa inaudita.
Me habría encantado
pero no pudo ser,
nunca pudo ser.
Y te fuiste sin llegar.
Y te olvidaste del mar.
Y de mí.
(ContinuumST. Año 2000. "Poemario borracho".)
No me importan las estrellas
son como doncellas
que me miran con altivez
malditas bellezas de madurez.
Y ahora rompo la estrofa
con maldad de poeta
que no soy,
para gritar al mundo,
ese que no me quiere entender
porque no tengo razones,
sólo miedos.
Odio mirar esa infinitud
ese vacío eterno,
ese frío estelar.
Y siempre tengo miedo,
como en un ruedo eterno,
en el que el albedo
es un espejo.
Miedo.
Ser tan pequeño
me da miedo.
(ContinuumST, 2010. "Poemas rondando la muerte". )
(...)
Bajo una zarpa de lluvia,
y un racimo de relente,
y un ejército de sol,
campan los cuerpos rebeldes
de los españoles dignos
que al yugo no se someten,
y la claridad los sigue,
y los robles los refieren.
Entre graves camilleros
hay heridos que se mueren
con el rostro rodeado
de tan diáfanos ponientes,
que son auroras sembradas
alrededor de sus sienes.
Parecen plata dormida
y oro en reposo parecen.
Llegaron a las trincheras
y dijeron firmemente:
¡Aquí echaremos raíces
antes que nadie nos eche!
Y la muerte se sintió
orgullosa de tenerles.
(...)
"Llamo a la juventud" de Miguel Hernández.
Tu ausencia es el origen del vacío.
Mi cama es la caldera de las brujas.
Los trenes del dolor y del hastío
avanzan cada noche por el frío
en busca de un perdido guardagujas.
Feindesland, 2002
Hoy encuentro, temblando ya y vacía,
la casa que los dos desperdiciamos
y el vago sueño del que despertamos
sin habernos dormido todavía.
Acordarse del agua en la sequía
no hace brotar ni florecer los ramos.
¿Dónde estás, dónde estoy y dónde estamos?
¿Qué fue del mundo cuando amanecía?
Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.
Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...
Temo estar caminando por la muerte.
Antonio Gala
Llamas en mis palabras
para cuando los dolores de alegría
impulsaban corazones y olores
atenazados y clavados
en corolas que parecen flores.
Instintos de luces ardiendo
en inquietos deseos infinitos
de ojos amargos,
de tierras masticadas,
de sombras de lapislázuli,
de nieblas polisémicas.
Mientras, jugamos con barro rojo y nardos de cristal.
(ContinuumST - 2011)
Con extraña habilidad
Un soldado, poco a poco
Queriendo pintar a un loco
Retrató a la humanidad.
Como dijo la verdad,
Dejó al mundo descontento,
Y, mendigando el sustento,
Murió de hambre el pobrecito
Acusado del delito
De tener mucho talento.
En obra tan singular
Que rival no ha de tener
España aprende a leer
El mundo aprende a pensar.
De aquel tesoro sin par
Cervantes, con rica vena,
Puso tanto en cada escena
En una página sola
Que aún siendo la obra española
España la encuentra buena
Hoy dice el mundo, y se engaña,
-pues no era manco el autor-
Mas quien hizo tal primor
Salió manco de campaña.
Si por la gloria de España
Que en el Quijote se encierra
Europa nos arma guerra
Decid con desdén profundo
¡EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO ,
LO ESCRIBIÖ UN MANCO EN MI TIERRA!
Leopoldo Cano y Casas
Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.
***
Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!
***
Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!
***
Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.
****
Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.
****
Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.
****
Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.
****
¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!
****
La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
“¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!”
****
Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!
*****
¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero!
Bernardo López García.
Si el Cielo no tuviera
a veces su maldades.
si dios no se enojara,
si no existiera el Hades,
si no fuesen cofrades
San Pedro y Satanás
de un mismo cementerio...
¿Qué mísero misterio
tendría la existencia?
Si sólo la obediencia
nos fuera permitida,
si no hubiera ascensiones
por miedo a la caída...
Si sólo la campana
perdida de una iglesia
sirviera de anestesia
para este gran dolor
que tanto nos tortura...
¿De que valdría el amor
faltando la locura?
.
.
Feindesland, 2007.
Cuando miro al cielo
pienso en caramelo
porque todo fulge
lo que tengo en los ojos.
Maldito brillo de petirrojos.
Rimas de palabras tontas
en recitados.
Absurdas en el pensado.
Bobadas en el sentido.
Palabras de consuelo
para seres sin suelo.
No hay más.
No hay menos.
Al final ,
sólo tenemos
un poco de muerte.
Cada día.
Cada momento.
Cada instante.
Sin poesía.
La vida es sólo
un instante de la muerte.
(ContinuumST, 2010. "Poemas rondando la muerte". )
Y aunque gire el suelo gris
y la pasarela y la valla, y el puente se rompan
y todos los salones queden desiertos,
¡canta tu canción y no temas!
La hora pasa, el grito se desvanece,
el martillo cae en el juicio con la sentencia...
Sin embargo, el corazón humano perdura
y el año de la Tierra, y la luz celestial.
Y no le hará ningún daño a nadie
responder esto a cualquiera que le pregunte:
¡Miré a la noche y a la muerte
y canté mi canción y no temí!
Bruno Frank.
I
Me lo contaron ayé
las lenguas de doble filo,
que te casaste hase un mé…
y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera, en mi caso,
se hubiera echao a llorá,
Yo, crusándome de braso,
dije que me daba iguá.
Nada de pegarme un tiro
ni enredarme en mardisiones
ni apedreá con suspiros.
los vidrios de tus balcones.
¿Que te has casao? -¡Buena suerte!
¡Vive cien años contenta
y a la hora de la muerte…
Dios no te lo tenga en cuenta!
Que si ar pié de los altares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi mare
que no te guardo rencó.
Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy… quien más t’ha querío,
¡con eso tengo bastante!
II
-¿Qué tiene er niño, Malena?
Anda como trastornao…
le encuentro cara de pena
y el colorsillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destrosa la ropa
subiéndose a coger níos.
¿No te parese a ti extraño?
¿No es una cosa mu rara
que un chavá de dose años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo…
y estás demasiao tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigila, mujé… ¡vigila!
Y fueron dos centinelas
los ojitos de mi mare:
-¡Cuando sale de la escuela
se va pa los Olivares!
-Y ¿qué busca allí?
-Una niña. Tendrá el mismo tiempo que é...
¡José Migué, no le riñas,
que está empezando a queré!
Mi pare ensendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre…
y te compró unos sarsillos
y, a mí, un pantalón de hombre.
III
Yo no te dije: ¡te adoro!
pero amarré en tu balcón
mi laso de seda y oro
de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofreciste en recompensa
dos sintas color de rosa
que engalanaban tus trensas.
-Voy a misa con mis primos.
-Güeno… te veré en la Ermita.
¡Y qué serios nos pusimos
al darte el agua bendita!
Mas, luego, en er campanario,
cuando rompimos a hablar…
-Dice mi tita Rosario
que la cigüeña es sagrá,
- ¡y er colorín, y la fuente,
y las flores, y el rosío,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río,
-Y er bronse de esa campana y el romero de los montes
y aquella cinta lejana
que la llaman horizonte.
¡Todo es sagrao! ¡tierra y sielo!
porque too lo hiso Dió...
¿Qué te gusta má? ¡Tu pelo!
¡Qué bonito le salió!
-Pos, ¡y tu boca! ¡y tus brazos!
¡y tus manos reonditas!
¡y tus pies fingiendo er paso
de las palomas suritas!
Con la puresa de un copo
de nieve te comparé…
te revestí de piropos
de la cabesa a los pies…
A la güerta te hise un ramo
de pitimin, presioso,
y luego nos retratamos
en el agüita del poso…
Y hablando de estas pamplinas
que se inventan las criaturas,
llegamos hasta la esquina
cogidos por la sintura.
Yo te pregunté: -¿En qué piensas?
Tú dijiste: -En darte un beso.
¡Y yo sentí una vergüenza
que me caló hasta los güesos!
De noche, muertos de luna,
nos vimos por la ventana…
-Mi hermaniyo está en la cuna,
le estoy cantando la nana.
"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco."
Y. mientras que tú cantabas
yo - inosente - me pensé
que la nana nos casaba
como a marío y mujé.
IV
¡Pamplinas, figuraciones
que se inventan los chavales!
después la vía se impone…
¡tanto tienes, tanto vales!
Por eso yo, al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba iguá.
Mas, como es rico tu dueño,
te vendo esta profesía:
Tú, cada noche, entre sueños
soñarás que me querías.
Y recordarás la tarde
que tu boca me besó.
Y te llamarás cobarde
como te lo llamo yo…
Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico.
Y se llevó la sigüeña
mi corazón en er pico.
Pensarás: ¡no es sierto nada!
¡Yo sé que lo estoy soñando!
Pero allá, a la madrugada,
te despertarás llorando
por el que no es tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más t’ha querío…
¡con eso tengo bastante!
Rafael de León.
Ya no somos horizonte
de bosque en la lejanía:
somos leña para el fuego.
Para otro fuego.
Es tarde ya para hablar.
Es tarde para el café.
Es tarde para el deseo.
Conservemos las miradas
en un frasco de cristal,
como moscas atrapadas
por un niño que encontró ya otro juguete.
Escondamos estas horas
en un reloj de bolsillo
con otro nombre grabado,
sobre la hora silente
que sin campanada espera.
Conservemos la memoria de este olvido,
de la atroz extravagancia
consumada al entregar la despedida
a quien nunca conocimos.
Escribamos versos a lápiz
sobre un casco de acero,
en medio de la batalla.
Escribamos versos en las bayonetas,
en las granadas de mano,
miles, millones de versos
sobre el alambre de espino,
en un poema sin fin
bautizado en destrucción.
Engendremos mariposas
en los ojos de la muerte,
pétalos de hambre,
terciopelos y resedas
sobre la herida aún sangrante
y en ese enjambre de flores
cosechemos el panal
de las sonrisas forzadas
y las carcajadas de los locos.
Es la guerra.
Es la vida.
Somos lo que enterramos,
seremos lo que tú digas.
Feindesland 2011.
También somos pescadores
ondeando sobre la mar,
desafíos de una estrella
olvidada en la vacía
eternidad de su empeño.
Somos todos el ensueño
macerado de la nada,
alquimistas de las sombras,
sembradores de patrañas,
funambulistas dormidos
avanzando en el alambre
carcomido por un tiempo
irisado de ficciones.
Las historias que contamos
quieren dejar de ser cuentos,
unirse en grandes tratados,
esparcirse en la memoria
lacónica de un silencio
al que no le quepan dudas,
segar las incertidumbres
emboscadas en la ciencia,
necesitarse a sí mismas
sin postrarse de rodillas
ante ningún creador.
También somos pescadores,
eremitas de las sombras
zambulléndose en el sol.
Feindesland. 2009
Si puedes conservar tu cabeza, cuando a tu alrededor
todos la pierden y te cubren de reproches;
Si puedes tener fe en ti mismo, cuando duden de ti
los demás hombres y ser igualmente indulgente para su duda;
Si puedes esperar, y no sentirte cansado con la espera;
Si puedes, siendo blanco de falsedades, no caer en la mentira,
Y si eres odiado, no devolver el odio; sin que te creas,
por eso, ni demasiado bueno, ni demasiado cuerdo;
Si puedes soñar sin que los sueños, imperiosamente te dominen;
Si puedes pensar, sin que los pensamientos sean tu objeto único;
Si puedes encararte con el triunfo y el desastre, y tratar
de la misma manera a esos dos impostores;
Si puedes aguantar que la verdad por ti expuesta
la veas retorcida por los pícaros,
para convertirla en lazo de los tontos,
O contemplar que las cosas a que diste tu vida se han deshecho,
y agacharte y construirlas de nuevo,
aunque sea con gastados instrumentos;
Si eres capaz de juntar, en un solo haz, todos tus triunfos
y arriesgarlos, a cara o cruz, en una sola vuelta,
Y si perdieras, empezar otra vez como cuando empezaste
Y nunca más exhalar una palabra sobre la pérdida sufrida;
Si puedes obligar a tu corazón, a tus fibras y a tus nervios,
a que te obedezcan aun después de haber desfallecido,
Y que así se mantengan, hasta que en ti no haya otra cosa
que la voluntad gritando: ¡persistid, es la orden!
Si puedes hablar con multitudes y conservar tu virtud,
o alternar con reyes y no perder tus comunes rasgos;
Si nadie, ni enemigos, ni amantes amigos,
pueden causarte daño;
Si todos los hombres pueden contar contigo,
pero ninguno demasiado;
Si eres capaz de llenar el inexorable minuto,
con el valor de los sesenta segundos de la distancia final,
Tuya será la tierra y cuanto ella contenga,
Y, lo que vale más, serás un hombre, hijo mío.
Rudyard Kiping
Sólo eres un fantasma muerto,
una imagen borrosa
traída por mi memoria.
Yo sólo soy un desierto
de faz luminosa
y mente mortuoria.
Nos vamos, los dos,
tú evitando el cementerio,
yo abrazando mis cenizas.
Pretendes ser un vicediós
con un sólo misterio
pero sólo juegas con tizas.
Tizas que marcan.
Tizas invisibles.
Tizas escribiendo dos fechas.
Tu llegada y tu partida.
Aquí seguiré
siendo ceniza
con un todo
que no es nada.
(ContinuumST. Año 2000. "Poemario borracho".)
Nos contamos chistes viejos
de perfecta urbanidad,
tú en tu esquina,
yo en la mía,
en el ring de los veranos
liofilizados de sombras,
haciendo de cada ocasión
un cuadrilátero
de centenares de esquinas:
portento de geometría.
Los dos, pero uno a uno,
sopesamos el deseo de marcharnos,
de abandonar la pelea
y ensayar por una vez
la vida sin andanadas,
cada uno por su lado,
cada uno por su filo
mellado de impertinencias.
Sin embargo, nos quedamos,
para hacernos aún más daño,
para callar más silencios
y bostezar otros tedios
desconocidos aún;
nos quedamos,
enredados en agravios
devanados y tejidos
por la Penélope loca
que ya no piensa en Ulises
sino para reprocharle
lo que ha tardado en volver,
y repasamos ahora
los años que nos odiamos
contando el chiste más viejo
que parió la Humanidad:
el de la gente que vive
sin saber lo que desea
ni lo que puede ofrecer
y que pasa por el mundo
anegada en frustración,
exportando cataratas
de arenosa
polvorienta
herrumbrosa
decepción.
Si cuarenta mil niños sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.
El amor es como una flor,
siempre es un rumor,
encantador,
y lleno de rencor.
Huele
pero no sabe.
Brilla con colores
como telas al viento
sin sentimiento.
A veces lo sentimos,
a veces lo sufrimos,
a veces nos asalta,
como una pasión alta.
El amor no es nada,
porque nada es sentir
lo que es sólo consentir
que es algo sin sentido.
Te veía por las noches
a través de la ventana,
sombras de rejas
con tu cara limpia,
recién lavada.
Guiñabas un ojo,
maldito trampantojo.
Siempre te quise
pero tuve que buscar
otro calor nuevo.
Uno sin rejas,
sin maquillaje de fresa.
Un dolor,
siempre con rencor
lleno de terror.
Eso es amar.
ContinuumST (2001. Poemario sin publicar.)
menéame