Abochorna ver como determinados políticos tienen que jugar al juego de la banalidad para mantener los niveles de popularidad a la que aspiran.En España, Ayuso, Tellado y Abascal son un ejemplo. No está en nuestra mano modificar la realidad pero sí, al hablar sobre ella, disfrazarla o traicionarla con bulos y mentiras.Como escribió Pablo Neruda: “La verdad ha muerto y nadie la llora”, pues no hay peor forma de poder que aquella que aspira a anular la resistencia a la verdad. Como dijo Martín Lutero: “La paz, si es posible; pero la verdad, a toda