El Informe McKinsey refuerza la idea de que estamos ante una nueva revolución tecnológica, de amplio alcance. Se generan nuevos campos de inversión, y se avanza en la incorporación de las nuevas tecnologías en el abaratamiento de procesos industriales. Una evolución que sorprende por su velocidad. Tradicionalmente mediaba un lapso de tiempo considerable entre la invención (la creación de lo nuevo, por ejemplo, el motor eléctrico o la computadora) y la innovación (su incorporación a la producción, esto es, su utilización rentable).