La fijación inicial del presidente estadounidense, Donald Trump, por un pronto final de la guerra de Ucrania, uno de sus propósitos cacareados al inaugurar su mandato hace un año, ha caído en picado ante la incapacidad de los contendientes, Moscú y Kiev, para alcanzar un mínimo acuerdo que implique un alto el fuego y ante la falta de incentivos económicos a corto y medio plazo que animen la codicia del inquilino de la Casa Blanca.