Hace 7 años | Por Pepy a yorokobu.es
Publicado hace 7 años por Pepy a yorokobu.es

Si algo hemos aprendido de las películas de Quentin Tarantino es que el pasado siempre vuelve. Con katana o con látigo, pero siempre vuelve; y lo hace, además, con la imperturbable vehemencia de un testigo de Jehová. En estos casos, lo mejor es hacerlo a la Bill, es decir, esperando en tu mansión con esa paz absurda que da la asunción de tu propio destino. Sea el que sea.