Esto de los videos cortos es a lo que se apuntan la mayoría de los chavales que no saben de lo que va la vida y sobre todo las cosas del comer, y claro...Luego aparecen gilipollas como las del video para largar semejante tontá
Hoy, en el grupo del trabajo, hemos recibido este mensaje:
...campaña de navidad de este año . Todavía no tienen datos de previsión de bultos y por tanto de necesidades en las plataformas , pero nos adelantaron que lo más seguro se tuviera que trabajar casi todos los domingos para dar salida a toda la paquetería que fuera a llegar . Los festivos estarían pendientes de confirmar , pero seguramente se trabajen también algunos festivos . Dependerá de todo del volumen que los clientes les inyecten con el black Friday y de cómo evolucione el tema de los rebrotes y por tanto , del e - commerce . Según esto , id informando a todas las plantillas que será necesario trabajar domingos y festivos durante los meses de noviembre y diciembre , y nos indicaron que posiblemente enero también . En cuanto tengamos más información , os iremos comentando.
Lo comparto porque me parece que toda empresa que se lo pueda permitir va a hacerlo con la excusa del Black Friday, la Navidad, el virus y sus Santos Güevos. El consumismo se está yendo de las manos. Bueno, hace tiempo de eso.
Pero, mi motivo principal es pedir ayuda sobre tema laboral, que sé que por aquí controlais. Para empezar, ¿es todo esto legal? ¿Nos pueden obligar durante tres meses a no descansar ni un día? Vamos, es que se están columpiando nivel épico. ¿Con la excusa del Estado de Alarma lo pueden hacer?
Es inhumano, vamos a acabar todos los de allí locos, reventados o deprimidos. Porque encima no serán pocas horas cada día de la campaña. En serio, me da igual la economía, que reviente todo el capitalismo de una vez.
Existe un proceso de polarización política en nuestras sociedades, que se hace más evidente en España si cabe. Un proceso que ha hecho saltar los puentes y los espacios comunes que nos unían como sociedad.
Las últimas crisis, por supuesto, han tenido mucho que ver en esto. La paulatina desaparición de la clase media donde un trabajador podía acceder a unas condiciones de vida decentes han sido sustituídas por trabajos precarios que nos han hecho mirar hacia los políticos afines en busca de soluciones.
Martinez Almeida ha hecho recientemente unas declaraciones en las que relaciona la aparición política de Podemos con la elevación de la agresividad en el debate político. Declaraciones, a mi parecer, un tanto inexactas.
Antes de que Podemos se presentara a las Europeas de 2014, el partido de Iglesias no suponía ninguna amenaza, tanto es así que incluso sus miembros se paseaban por los platós de televisión de tertulia en tertulia, incluso por los canales de la derecha como Intereconomía. Fue a partir de estas eleccciones, logrando cinco escaños y conviertiéndose en el cuarto partido más votado de España cuando la agresividad escaló y comenzaron los ataques.
Ese fué el punto de aumento de la agresividad en el panorama político español y no su aparición como partido político, cuando los poderes fácticos se ven amenazados comienza la guerra de el fango, hasta el punto de la creación de una policía política que inventara pruebas para influír en la opinión pública. Suceso por el que nadie ha sido condenado.
Mis años en Argentina me mostraron la polarización de su sociedad, me enseñaron que allí la política se vive como el fútbol. Si hay que afirmar que prefieres perder el trabajo y que el país "se vaya a el carajo" mientras que tu enemigo político deje de gobernar, se afirma sin ningún tipo de vergüenza ni rubor.
Es una sociedad en la que los debates son si los policías deben o no disparar o no a los delincuentes, y en los que es común escuchar frases como: "que los maten a todos esos negros de mierda", en referencia a los jóvenes que viven en las villas y se dedican a robar y consumir paco (pasta base).

La derecha ha utilizado a Venezuela como argumento político, como arma arrojadiza, como el coco que vendrá si no les votamos a ellos. Como si no existieran ejemplos de países en la más absoluta miseria que aplican las mismas recetas liberales que ellos. Y bien, parece que al final tenían razón, Venezuela, o Argentina están llegando, pero no por las políticas que la izquierda implementa, ha llegado en forma de polarización.
Ha llegado porque la derecha no está haciendo un papel de oposición constructiva aportando alternativas políticas con las que sumar y construír un país mejor. Se ha convertido en la oposición venezolana o argentina en la que su objetivo es tumbar el gobierno a cualquier coste, aunque tengan que cometer ilegalidades, aunque la economía se resienta.
Debemos encontrar una manera de volver a tender puentes antes de que sea demasiado tarde, es fácil decirlo y complicado llevarlo a cabo; pero sí exiten lugares comunes que los trabajadores, ya sean de izquierdas o derechas, comparten. Nadie, ya sea de derechas o de izquierdas desea que la situación que vive Venezuela se traslade a nuestro país, ya basta de consignas vacías.
Me gustaría ver una derecha que en vez de ataques hace propuestas y que busque mejorar el país, no simplemente llegar a el gobierno. Como igualmente me gustaría ver una izquierda que hace lo mismo si estuviera en esa posición.
Pues me aburrí de ver el blog personal de un usuario llenando la portada de artículos y visto que no hay forma evidente de eliminar subs irrelevantes a mis intereses (al meneos en la versión Rancia del site) pues 5 minutos y un user-script para TamperMonkey (Chrome) o GreaseMonkey (Mozilla) y podrás quitar de la portada de artículos lo que no te interesa.
Enhorabuena Sr. Blogger, has hecho que un programador de C se digne a aprender JavaScript. xD
Enlace al buscador de los archivos Epstein publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos:
"Este sitio alberga materiales pertinentes en virtud de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein. Este sitio se actualizará si se identifican documentos adicionales para su publicación. Parte del contenido de la biblioteca incluye descripciones de agresiones sexuales. Por ello, se advierte que ciertas secciones de esta biblioteca pueden no ser apropiadas para todos los lectores."
Los niños de la sociedad española actual están sobreprotegidos.
Quería empezar el artículo con una sentencia como todas las que critico que parece que cagas una verdad absoluta y suelen ir apoyadas con pocos datos o resultados de estudios fiables. Yo no sé, ni tengo las armas para saberlo, es por ello que decidí escribir este artículo. Me gustaría resumir mi visión a cerca de lo que digo y leer comentarios de la gente para intentar aprender las posibles causas, consecuencias o veracidad de la misma.
Empezaré narrando mi experiencia como varón español protomillenial o generación "x" tardía. Siendo un niño en las España de los 90 y habiendo vivido en varias ciudades, se puede decir que me crié en la calle. Yo no era una suerte de rara avis; el fin de semana me lo pasaba con mis amigos en la calle o jugando en un parque sin supervisión de nuestros padres, sólo íbamos a casa cuando empezaba el nuevo capítulo de Dragon Ball Z. Mi límite era la hora a la que me decían mis padres que tenía que estar en casa, si llegaba tarde había un castigo sin importar las excusas reales o inventadas que yo hubiera dicho. Mi percepción de la actualidad es que los niños de hoy en día van a los parques, siempre acompañados por padres, cuando van al colegio siempre los acompañan adultos (originando atascos de tráfico innecesarios pero eso es otro tema), en resumen, creo que los padres de hoy en día que fueron niños en la misma época que yo están actuando de manera opuesta a cómo actuaban sus educadores con ellos mismos.
Podría pensar que una posible causa es que la sociedad actual sea más peligrosa que la sociedad de la década de los 90. A falta de datos, estoy casi convencido que eso no sólo no es así si no que por aquel entonces las calles eran más peligrosas pues nos comimos la época de los yonquis. Yo he visto jeringuillas en el suelo, gente pinchándose en el brazo y tuve que aprender a esconder monedas dentro de la ropa interior porque ya me habían quitado monedas de 100 pesetas más de una vez.
Pero entonces ¿Qué ha cambiado? Mi teoría (ojo, sólo es una teoría sin mucha profundidad) es que el crimen de Alcasser lo cambió todo. Ese crimen fue el primero que yo recuerdo que tuvo un seguimiento televisivo, periodístico y "periodístico" no visto hasta ese momento. Esto se normalizó, haciéndose conocidos programas de TV como "Gente" de Televisión Española que básicamente se nutría de casos de este tipo. De vez en cuando, sin saber por qué uno de los tantos crímenes que había en España se hacía conocido y no se hablaba de otra cosa durante un mes. Esto no quiere decir que haya más crímenes, delincuencia o peligro en las calles, sólo significa que está más visibilizado y hace que los padres de la actualidad ni se planteen dejar salir a los niños a la calle sin supervisión adulta.
Si es cierto que ha habido un cambio de tendencia respecto a la independencia infantil, me gustaría estudiar las posibles consecuencias. ¿Van a ser los niños de la actualidad unos adultos menos independientes o con menos armas para enfrentarse a los golpes que la vida le va a dar? Eso es lo que me gustaría que gente que, si lee este artículo y tiene conocimientos sobre el tema, me ayudase para que este humilde ciudadano aprenda algo nuevo.
Hoy he ido a casa de un amigo a que me hiciese un arreglo en el ebook y al volver, me ha dado por sentarme en un parque casi vacío a leer. Ya había anochecido y mientras fumaba y leía a Richard Ford, una mujer muy mayor en silla de ruedas paseaba dirigida por una cuidadora latina, a ritmo de caracol.
El relato era un coñazo y no he podido evitar escuchar la conversación justo cuando pasaban a mi lado:
-Pero señora, póngase bien la mascarilla.
-Déjame, hija, si para lo que me queda qué mas dará.
-Ya, pero usted puede contagiar.
-Y qué más dará, si para lo que hay que vivir...yo lo que quiero es irme ya de este mundo y volver con mi marido.
La anciana se ha percatado de mi presencia y se ha puesto la mascarilla, mientras me miraba con unos ojos más llenos de sincera disculpa que de vergüenza.
Mientras las dos mujeres se alejaban y me invadía una tristeza densa y pegajosa, he buscado entre los subrayados de mi ebook un fragmento de Cheever:
"¿La eternidad? Es una vana ilusión. Déjame hablarte de otra esperanza más importante.(...) Si desapareciera, sin remisión, la idea de un mañana que merece ser vivido, el último atisbo de esperanza, aunque sea la esperanza de equivocarse, ¿de qué serviría la vida? (...) No estamos aquí para decidir, para trabajar, para criar, para crear. Estamos para creer que algo grande puede pasar. Tal vez no mañana, pero si pasado. O al otro. (...) La esperanza puede volver loco a un hombre. Pero es esa locura la única que da sentido a nuestras vidas, (...) Todos fracasamos. Cada día. A todas horas. Pero jamás podemos perder esa estúpida, imposible y hermosa ilusión de que un día todo será justo como queremos que sea. Y eso, Harold, es más importante que esa eternidad de la que me hablas. Esa, en realidad, es la única ración de eternidad que vivirás cada día. Aprovéchala porque, eso y no otra cosa, es la felicidad. Y podrás sentirla. Tan fuerte y tan corta que te hará querer más cuando te abandone. A veces nunca vuelve, pero tu siempre la estarás esperando".
Luego he ido al chino mientras escuchaba el concierto de la Fusa de Toquinho, Vinizius y la Creuza y he comprado tónica. Le he silbado a un perro y le he dado las buenas noches a mi mecánico que tiene su taller justo al lado de mi casa.
Me estoy preparando una buena cena y cuando termine pienso beberme dos gin tonics mientras veo alguna película de Capra. Sí, lo sé, mañana es miércoles y trabajo, pero la eternidad dura muy poquito y hay que aprovecharla.

Hubo un tiempo en el que el Partido Republicano tenía un discurso relativamente sencillo de identificar. Mercado libre, Estado mínimo, defensa del comercio internacional, fe en el capitalismo sin trabas. Un conjunto de principios económicos que, con independencia de sus efectos reales, al menos ofrecía coherencia interna. Uno podía estar o no de acuerdo, pero sabía qué esperar.
Eso cambió. No de golpe, pero sí de manera profunda. Y el momento bisagra tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que Trump logró en 2016 no fue solo ganar unas elecciones. Fue reescribir el manual del conservadurismo estadounidense sin apenas disimulo. Y lo hizo con una operación tan audaz como contradictoria: presentarse como enemigo de las élites siendo, él mismo, un miembro destacado de ellas. Un magnate inmobiliario, criado en el privilegio, con contactos en todos los sectores del poder económico y mediático, que supo vender la idea de que representaba al hombre común frente al establishment.
No fue casualidad. Fue cálculo político. Porque Trump entendió algo que sus rivales dentro del partido aún no querían aceptar: que el discurso tradicional republicano había dejado de funcionar para amplias capas de su propio electorado.
Durante décadas, el libre comercio había sido presentado como una bendición universal. Los tratados internacionales, la globalización, la competencia sin restricciones: todo eso, según la ortodoxia republicana, beneficiaba a todos. Pero en las zonas industriales del Medio Oeste, en los pueblos mineros de Pensilvania o en las comunidades manufactureras de Ohio, esa promesa no se había cumplido. Las fábricas cerraban, los empleos desaparecían, los salarios se estancaban. Y mientras tanto, las grandes corporaciones —las mismas que financiaban las campañas republicanas— seguían acumulando beneficios récord.
Trump no inventó ese descontento. Solo supo capitalizarlo. Y lo hizo cambiando radicalmente el mensaje: el enemigo ya no era el Estado, sino China, México, los tratados comerciales injustos, las élites globalistas. De pronto, el Partido Republicano, paladín histórico del libre mercado, empezaba a hablar de aranceles, de proteccionismo, de recuperar empleos industriales aunque eso significara romper acuerdos internacionales.
El giro fue espectacular. Pero lo verdaderamente revelador no fue el cambio en sí, sino su lógica. Trump no abrazó el proteccionismo por convicción ideológica. Lo hizo porque, en ese momento, el libre mercado ya no le beneficiaba políticamente frente a economías más competitivas como la china. Cuando eres el actor más fuerte, defiendes la apertura. Cuando empiezas a perder terreno, cierras las fronteras.
No es principio. Es táctica.
Pero el cambio no se limitó a la economía. Hubo otro desplazamiento, quizá más profundo, relacionado con la forma de ejercer y comunicar el poder.
Antes, incluso los gobiernos más agresivos necesitaban disfrazar sus intenciones. Las invasiones se justificaban con informes de inteligencia, las sanciones con violaciones de derechos humanos, las intervenciones militares con la protección de la democracia. Había un código implícito: no podías decir en voz alta lo que realmente buscabas. Había que mantener, al menos, las formas.
Trump rompió ese pacto. No solo en lo discursivo, sino en lo simbólico. Cuando habló de quedarse con el petróleo de Irak, no lo dijo como desliz. Lo repitió durante años. Cuando su administración dejó claro, por boca de John Bolton, que el petróleo venezolano era parte del interés estadounidense en el cambio de régimen, tampoco hubo eufemismos. Cuando amenazó a países enteros con destrucción económica si no cedían a sus demandas, no lo envolvió en retórica diplomática. Lo tuiteó. Cuando dejó claro que Estados Unidos iría a por los recursos que considerara estratégicos, lo dijo sin rodeos.
Y eso cambió algo fundamental en la política exterior estadounidense: la máscara dejó de ser necesaria.
Los demócratas, mientras tanto, siguen utilizando el mismo lenguaje de siempre. Hablan de alianzas, de multilateralismo, de derechos humanos, de responsabilidad internacional. Mantienen la ficción de que hay un orden basado en reglas y que ellos son sus defensores. Pero cuando se les observa actuar —en Yemen, en Siria, en su apoyo incondicional a ciertos regímenes, en su uso masivo de drones—, la distancia entre el discurso y los hechos es exactamente la misma que con los republicanos. Solo que ellos aún sienten la necesidad de ocultarlo.
Trump y el nuevo republicanismo no mienten menos. Simplemente han dejado de fingir que mienten. Y eso, paradójicamente, les ha dado una ventaja comunicativa inesperada: proyectan autenticidad. Cinismo descarado, sí, pero autenticidad al fin y al cabo.
Lo más inquietante de todo esto no es que Trump haya traicionado los principios republicanos tradicionales. Es que los ha reemplazado sin que el partido, en su conjunto, haya opuesto resistencia real. Porque, al final, esos principios no eran tanto convicciones como herramientas. Funcionaban cuando servían para ganar elecciones y mantener el poder. Cuando dejaron de funcionar, se cambiaron.
El Partido Republicano ya no es el partido del libre mercado. Es el partido de lo que funcione en cada momento. Proteccionismo si es necesario, desregulación si conviene. Apelar al pueblo llano mientras se goberna para los ricos. Romper alianzas internacionales si eso rinde electoralmente, y reforzarlas si no queda más remedio.
Lo que define a este partido ya no es un conjunto de ideas, sino una disposición absoluta a cambiar de forma para conservar el poder. La serpiente muda de piel, pero sigue siendo serpiente.
Y quizá ese sea el verdadero legado de Trump: no haber inventado una nueva ideología, sino haber normalizado la ausencia de ella. Haber demostrado que se puede gobernar sin necesidad de coherencia doctrinal, solo con pragmatismo electoral y con la capacidad de leer, y explotar, el clima político del momento.
Mientras tanto, los demócratas siguen creyendo que la batalla se gana con buenos modales y discursos bien construidos. Siguen hablando de principios, de normas, de instituciones. Y siguen perdiendo terreno ante un adversario que ya no juega con esas reglas.
Porque Trump no cambió solo al Partido Republicano.
Cambió las reglas del juego político.
Y todavía no está claro si alguien, del otro lado, se ha dado cuenta.
Hace unos días, poco antes de que comenzara la Semana Santa de Sevilla, un amigo me escribió para preguntarme si quería que me avisara cuando fuese a salir durante la semana. Le dije que no tenía muchas ganas, que no me gustaba la Semana Santa y que si salía era para hacer otros planes. Pasado un par de días me volvió a escribir y me terminó confesando que no tenía muchas ganas de salir pero que si no salía "decepcionaba", porque su entorno esperaba verlo, como todos los años, viendo procesiones.
Como se ve, tuve que recordarle por enésima vez que no me gustaba la Semana Santa. También me llamó un familiar hace poco y le dije que tenía trabajo varios días de la semana para decir "anda, te vaja perdé toas la prozesioneee". Simplemente me reí, me aburre tener que recordar que no, que no me gusta la Semana Santa, que la aborrezco...
Tengo más de una razón para ello. El otro día salí de mi casa, en pleno centro de Sevilla, para comprar un mísero y triste bote de tomate para hacer pasta. Eran las 20:30, me dirigí al chino a 100 metros de mi casa, no pudo volver hasta las 00:00 de la noche. Inmediatamente se formó un tapón de personas frente a mi casa. Como otros años, podría haber intentado atravesar esa muchedumbre intentado dar o recibir el menor número de codazos posible. Pero ya no, me rindo, paso de pelearme con tapones de personas en Semana Santa como hacía otros años. Del mismo modo que ya no hago apuestas por intentar no cruzarme con ninguna procesión durante la semana. Me resigno.
Cuando me piden hablar de la Semana Santa les digo a los que son de fuera que "se lo recomiendo pero sólo una vez". ¿Estoy seguro de lo que estoy diciendo? Luego no faltan los comentarios de personas que te dicen que NO eres sevillano porque no te gusta la Semana Santa ni sabes bailar sevillanas. ¿Es una obligación?
Es muy fácil achacar un problema a la presión social, pero creo que gran parte de los feligreses están enredados en su propio "peer pressure", el que sienten que su entorno ejerce sobre ellos y el que ellos, por aprendizaje social, ejercen sobre otros.
Pero, no voy a hablar de ello. Voy a hablar de otra cosa, más simple. ¿Estamos seguros de que nos gusta la Semana Santa? Por que no faltará quien diga que lo vive como evento cultural o artístico y/o el que carga este ritual de misticismo y que llora cuando ve a la misma Virgen de todos los años ser procesionada frente a sus ojos entre toda la parafernalia de la que viene siendo rodeada. Pero en el fondo, no deja de ser esto consecuencia de lo mismo por lo que apoyas a la selección española durante el Mundial, celebras las victorias de Nadal o te emocionas cuando sale ( salía) España a cantar en Eurovisión y recibí 12 puntos (alguna vez)... es un sentimiento de pertenencia y el sentimiento de pertenencia es aprendido, irracional... es puro simbolismo.
No sé si alguna vez habéis estado en la Semana Santa. Habitualmente tendemos a idealizar lo que no conocemos. Si cumples con todos los hábitos del evento vivirás lo siguiente:
Eso es la Semana Santa de Sevilla. Y no es un día, son siete. Y así todos los años, para ver lo mismo, una y otra y otra y otra vez.
No sé qué porcentaje de las personas que viven esto realmente saben, en su subconsciente, que eso no les gusta. Esto puede ser como quien no quiere reconocer que no le gusta la gente del sexo contrario o como quien no quiere reconocer que no le gusta el fútbol o etc... cuando formas parte de un grupo, no quieres decepcionar al grupo. "Salir del armario" y reconocer que no te gusta la Semana Santa puede ser muy difícil en algunas familias hispalenses. Pero tú, que eres de fuera, y que lo único que sabes de la Semana Santa es el montaje televisivo que te muestran con exclusivamente los momentos álgidos y "bonitos" del evento te advierto, eso es sólo una realidad de la Semana Santa, el resto es todo lo otro que comento.
Y yo por suerte puedo afirmar que sí, la Semana Santa es aburrida.
Me he duchado, me he vestido, dispuesto a ir al instituto, pero finalmente he decidido hacer huelga.
100 euracos me quitarán de la nómina me comentan (no sólo lo que gane al día, sino seguridad social, impuestos, etcétera).
Además, tenía trabajo pendiente hoy que tendré que hacer luego sí o sí.
¿Y servirá para algo? No lo sé.
Pero estamos hartos, hartos de que cada curso se reduzca la plantilla, de que en la clase el alumnado esté hacinado (¿creéis que es fácil hacer reflexionar a 35 adolescentes?), de que cada vez se aumenten las tareas administrativas.
Ya basta.
Quizás he perdido 100 euros y hoy también trabajaré en mi casa.
Pero, al menos, que se oiga nuestra voz.
Hace ya bastante tiempo que me acerqué curioso al canal de Roberto Vaquero, y por ende a lo que rodea al grupo autodenominado Frente Obrero. Al principio me sentí agusto y reconfortado en este espacio, donde se denunciaba a la izquierda woke desde lo que se suponía posiciones de izquierda, en este caso comunistas.
Aunque ni mucho menos comparto todas las críticas que desde la ultraderecha se dirigen hacia la izquierda más "progre", si que me siento bastante incómodo con algunas ramas de la izquierda actual (principalmente ubicada en Podemos) y sus políticas con tanto contenido woke.
Al mismo tiempo, tenía curiosidad por escuchar esa defensa y propuestas del camarada Vaquero sobre cómo debería ser una España verdaderamente de izquierdas, socialista de verdad.
Lo cierto es que pasaron los meses y de esto último ni rastro. No había día donde los videos que subía al canal no fueran para criticar a alguien de Podemos y a cualquiera de los mantras de la izquierda actual (feminismo, ecologismo, inmigración), y el grueso de gente comentando en sus videos definiéndose de derechas, pero muy contenta de coincidir con Vaquero en sus opiniones "a pesar de presentar diferencias en la ideología".
¿Que una concejala de Podemos de (me lo invento) Albuquerque de Abajo ha dicho alguna tontería feminista? Pues te casco varios videos para poner a parir a la izquierda . ¿Que dos tipas han manchado un cuadro de Van Gogh? Pues te casco video para poner a parir a la izquierda y al ecologismo de paso. ¿Que en Francia un nieto de inmigrantes ha quemado un coche? Te caso videos sobre inmigración y pongo a parir a la izquierda. Eso sí, ni rastro (o al menos la proporción es tan pequeña que yo no tuve la fortuna de verlos) de vídeos críticos con nada de lo que haga la derecha, aunque sea la más neoliberal del mundo y por tanto la más contraria a los intereses de alguien que se identifique como comunista.
Mención especial a la ingente cantidad de videos sobre Irene Montero, de Podemos, de Yolanda Díaz, todos para ponerlas verdes claro. ¿Videos sobre temas sociales desde una perspectiva de izquierda socialista? Pufff, si hay, yo no los vi, salvo algunos hablando de comunismo desde una perspectiva histórica y sobre figuras como Stalin o Lenin. Si alguien tiene dudas, es tan fácil como entrar a su canal.
Por curiosidad, un día me dió por buscar si había algún video sobre Ayuso, ya que entendía, que si uno se define comunista, lógicamente, tu principal enemigo ideológico debe ser el que promueve medidas ultraliberales, y que encima intenta denostar cada día el concepto de "comunista". Curiosamente sólo encontré dos, y en ellos Vaquero hablaba en bastantes buenos términos de ella, todo lo contrario a cómo habla de cualquiera que huela a izquierda actual.
Hace tiempo que me di cuenta de lo que había, y dejé de seguirlo. Hoy salta una polémica porque en uno de sus vídeos, donde está hablado sobre inmigración, dice algo así como que prefiere apretarse el cinturón pero que sus hijos y sus nietos se crien en una España "de verdad"o que prefiere morir antes que ver a sus hijos a sus nietos creciendo en una Nueva York, pero de aquí. Entiendo yo que refiriéndose a una ciudad multicultural.
En fin, al final, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Protestas de médicos, vecinos de San Fernando de Henares, estudiantes y profesores de la Universidad Complutense, pensionistas, etc... da igual la protesta, la derecha y la derecha mediática va a calificarlos de protestas ideológicas. Hasta tal punto de que cada vez que alguien de alguno de estos colectivos expone su problema, se excusa diciendo de que no es de ningún partido ni de derechas ni de izquierdas y que su protesta no es ideológica por miedo a que le tachen de "comunista".
¿Pero cómo que no es ideológica? Claro que lo es y tiene que ser ideología y politica, porque los problemas de la sanidad pública, los problemas de las viviendas hundidas de San Fernando de Henares, las protestas de profesores y alumnos ante el nombramiento de Ayuso como "Alumna Ilustre" de la Universidad Complutense, a la vez que va promoviendo y beneficiendo a la sanidad privada y a la universidad privada, son problemas causados por una ideología y una politica determinada. Y es que la politica es la que se encarga de gestionar y regular los aspectos de la vida: pensiones, sanidad, educación, vivienda, trabajo, relacciones exteriores, etc. Y toda politica va ligada si o si a una ideología, que muchas veces son incompatibles entre sí.
La privatización de la sanidad publica es ideología y politica. Beneficiar a la universidad privada y reducir el presupuesto en la universidad pública es ideología y politica. El intentar tapar y acallar a los afectados por el hundimiento de las viviendas de San Fernando producida por una decisión politica de tu partido es ideología y politica. Querer pensiones privadas en vez de pensiones públicas es ideología y politica. Es ideología y politica neoliberal, y por supuesto, esa ideología es legitima, faltaría más, pero siempre y cuando sus defensores fueran de cara mediáticamente. Pero no lo hacen. No lo hacen porque saben que si dicen directamente que quieren sanidad privada (que todos tengan su seguro privado), pensiones privadas, que quieren universidades privadas y que si la cagan con alguna de sus decisiones, los afectados se jodan y no digan nada, no tendrían las mayorias de votantes que tienen. Por eso tienen que engañar mediáticamente, con ayuda de sus tertulianos y pseudoperiodistas, enmierdando a todo disidente a sus politicas, poniendo sus politicas neoliberales como si fueran el centro del universo y lo único correcto y que no hay alternativa pero diciendo que si, que quieren educación pública, pero por detrás benefician la privada, que quieren sanidad y pensiones públicas, pero por detrás benefician a los fondos de inversión que gestionan la sanidad y los seguros privados.
La nueva estrategia de la derecha y derecha mediática es hacer de su ideología una dictadura normalizada por imperativo legal, sobre la cual, cualquier otra cosa que se salga de la senda es considerada "protesta ideologica". Claro, no como lo que ellos hacen que es lo "normal y correcto" y no tiene nada de ideologico. Cuando la derecha dice "hay que hacer las cosas como Dios manda", se refieren a seguir su ideología impuesta por imperativo legal y todo lo que no sea esto, es "comunismo" y demás terminos que esten de moda para intentar descalificar.
Pues claro que las protestas de los médicos es ideologica y politica. La sanidad pública es una opcion e ideología politica contraria a la sanidad privada. El conceder gestion de recursos sanitarios a fondos de inversión y empresas de amigos claro que es ideología y politica contraria a tener toda la gestion publica. Pues claro que la protesta de los vecinos de San Fernando de Henares es ideologica y politica. Porque sus problemas vienen de una decisión politica. Lo que pasa es que es de ideologia y politica contraria a su establishment, contraria a su dictadura neoliberal. Y por eso intentan criminalizar y minusvalorar a la victima con mensajes como "es que toda esta gente esta ideologizada", "es que toda esta gente esta politizada", como si eso fuera el argumento perfecto para que ellos saquen pecho y la protesta de la victima quede en segundo plano. Es intentar convertir a la victima en verdugo y a los verdugos en victimas.
Dos cosas a aclarar previamente a entrar en harina:
1- Soy informático y técnico de seguridad, muchas de las cosas que diré, no las digo desde el equivalente a una barra de bar con el palillo en la boca.
2- No pretendo entrar en si porno sí, o porno no, eso se lo dejo a cada persona, no es mi asunto.
La actualidad al respecto de este asunto me obliga a decir unas cuantas cosas, que si no las digo, exploto, así que le ha tocado a las personas que se lean esto.
Para abreviar, la solución que Europa propone para el acceso al contenido para adultos es, de todas las posibles, la peor de todas, dudo severamente que, ni queriendo, se pudiese encontrar una solución peor, y lo desglosaré:
1- Se considere correcto o no, mucha gente no lo considera algo malo, por lo que una ley tan restrictiva la verán como algo innecesario, molesto o incluso inaceptable. A cualquiera que le guste la historia un poco, le sonará todo esto demasiado a la Ley Seca, pues bien, con esto pasará igual, mucha gente verá esta ley como innecesaria, e incluso obscena, y no la cumplirán, o harán todo lo posible por saltársela.
2- Supone, de manera directa o indirecta, crear una base datos de gente que ve porno en Europa, y dependiendo de la implementación de la aplicación, podría suponer incluir en ella, también directa o indirectamente, los gustos sexuales de estas personas. Eso no hace falta ser un experto para darse cuenta que es un atentado contra la privacidad de estas, y que es incluso peligroso, son datos privados que muchos países consideran del nivel más restringido, que incluso nuestro anterior reglamento de protección de datos, prohibía recabar.
3- El hecho de que ahora se recaben esos datos, y que la aplicación o lo que sea esté en el centro de todo, hará que esa aplicación se convierta en uno de los caramelos más jugosos, y valiosos, de la historia de Internet, más vale que estén preparados, porque el medio que usen para controlar los accesos, va a recibir más ataques e intentos de intromisión que el Pentágono, así que más les vale hacer un trabajo impoluto en lo referente a la seguridad.
4- Aunque intenten hacer un trabajo impoluto, con lo que valdría esa información, y los ataques que recibirá, será sólo cuestión de tiempo que alguno triunfe, y entonces las demandas que pueden caer por las filtraciones de esos datos, amén de otras consecuencias, van a tener cifras de escándalo, aunque sea solo por la clase de datos en discurso.
5- Si no lo adopta todo el globo, se podrá saltar con una VPN, y eso hace que cualquier sistema que monten, sea inútil
6- Y la que hace que todas las anteriores sean aún peores: a día de hoy, un sistema como el que están montando, es terriblemente innecesario, existe software de control parental para Android, MacOS, iOS, Windows, Linux, incluso para los propios navegadores web, software que se lleva usando mucho tiempo, está muy testado, y por sus características, ni supone un atentado contra la privacidad de nadie, ni supone tantos riesgos, además de resultar bastante más versátil, ya que permite escoger a qué más cosas no quieres que el menor tenga acceso, sin limitarlo sólo al porno, y además existe por lo menos desde que salió Windows 95, que las incorporaba en sus opciones para Internet Explorer. Teniendo además la ventaja de que al ser los que la deberían aplicar, los propios interesados, es más sencillo asegurar el cumplimiento de una norma que utilizase como base esta clase de software, que la aplicación que tienen planeada.
Existen otras soluciones menos intrusivas y menos problemáticas, además de menos polémicas, para tratar el acceso de los menores a esos contenidos, y no se me ocurre ningún buen motivo para que estén aplicando este, recalco, un buen motivo, para los malos no necesito mucha imaginación. Conforme lo veo, el sistema adoptado es el peor posible.
No hay mayor poder que la libertad. Decía aquel que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad", pero prefiero a Immanuel Kant para explicar que la Ilustración, en términos de responsabilidad, "es la liberación del ser humano de su inmadurez autoimpuesta; inmadurez es la incapacidad de alguien de hacer uso de su entendimiento sin hacer uso de la guía de otra persona; autoimpuesta es esta madurez porque no se debe a la falta de raciocinio sino a la falta de resolución y coraje para usar la razón sin ser dirigido por otro ... 'Sapere aude!' ¡Atrévete a usar tu raciocinio! Ese es el lema de la Ilustración".
La gran tragedia de la antigua Roma no fue su paso de República a Imperio, sino que sus dos primeros emperadores Augustus y Tiberius fuesen tan diestros: ello acostumbró a los romanos desde el año 27 a.C. -momento en el que el Senado entrega poderes especiales al primero- a la idea de que no era tan malo concentrar el poder en un dictador vitalicio cuyos sucesores vendrían principalmente por el procedimiento digital -i.e., a dedo-, lo que nos entregó emperadores duchos como Marcus Aurelius, heredero de Antoninus Pius ... y emperadores como Nero, heredero de Claudius, o Commodus, heredero de Marcus Aurelius. Y es que el concepto de la aristokratía ha degenerado desde el inicial literal del gobierno de los más aptos, pasando por el mencionado Imperio Romano y la nobleza medieval donde los nobles lo eran por hechos de armas mientras que sus hijos/nietos también lo eran pese a carecer de méritos -e incluso pudiendo ser completos inútiles-, hasta Fernando Sánchez Dragó y José Manuel de Prada que se autodenominan aristócratas ...
La democracia está en peligro principalmente porque el ser humano sigue aproximadamente el principio de inercia de Newton -si está activo tiende a permanecer activo, y si está en reposo tiende a permanecer en reposo-, pero con una mayor predisposición a la pasividad y al seguidismo, como trasciende de la regla del 1 %, que implica que de cada 100 personas solo 1 crea realmente, mientras que 9 participan y 90 miran. Si hay otro que trabaje, ¿para qué hacerlo yo o siquiera involucrarme? Si hay otro que asuma la responsabilidad de solucionar un problema que me afecte, ¿para qué molestarme? Así es como podemos caer en brazos de dictaduras de cara amable, o siquiera degenerar nuestras ya de por sí no tan modélicas democracias, por la pereza de no querer involucrarnos en la politeia -los asuntos de Estado, la res publica- ... por la tentación de convertirnos en idiōtēs -de idios, privado: el que solo va a lo suyo y pasa de los problemas de su entorno y su comunidad/sociedad-. Mientras el buen tirano me ponga comida en el plato, me cobije bajo un techo y me entretenga, ¿qué más da si no puedo opinar sobre todo tema ni en cualquier sentido? ¿qué importa si las decisiones en temas que me afectan no son las más beneficiosas para mí ni a nivel individual ni a nivel colectivo? De ese modo pueden pasar las décadas y venir generaciones que, a diferencia de nosotros, nunca hayan conocido el concepto de la libertad y la responsabilidad, normalizándose la tiranía que nos llevó milenios erradicar, si no en todo el planeta, sí para cientos de millones de seres humanos.
He ahí la que considero tragedia y maldición de los superhéroes: tienen virtudes y cualidades especiales que ponen al servicio de la sociedad y ésta, en lugar de inspirarse para ser mejores, delega en ellos para resolver problemas; si la cosa va mal, en lugar de asumir responsabilidades culpa al héroe que no ha hecho suficiente o suficientemente bien; si un día desaparecen o se ven superados, se acongoja y se vuelve terreno abonado para tiranos, en lugar de dar un paso al frente para tomar el relevo. Desde hace años he visto dentro y fuera de internet a miles y miles de personas mitificar a Zapatero, a los islandeses, a Obama, a Hollande, a las primaveras árabes, a Tsipras, a Varoufakis, a Pablo Iglesias, a Bernie Sanders, a António Costa, a los chalecos amarillos ... y llevarse decepción tras decepción. Es por todo eso, y por más motivos, que no creo en la bondad de los superhéroes, porque casi nadie es Cincinnatus o Mannerheim -que tuvieron el poder absoluto durante unos meses/años, defendieron a su gente y, al terminar, renunciaron al poder y se fueron a casa-, porque casi siempre que elevamos a los altares a un falso héroe se erosiona la fe en la democracia, y porque casi nunca la aparición de un supertitán invita a la masa a dar un paso al frente, a responsabilizarse, a crecer ... a madurar.
Es por eso que, en lugar de creer en superhéroes que tomen el poder y nos hurten -o les regalemos- nuestra libertad y responsabilidad, prefiero a superpensadores que ejerzan de guía, de inspiración, de iluminación, que nos animen a crecer como personas: gente como Martin Luther King, como Kant y otros que impulsaron e impulsarán el progreso de las sociedades. En estos tiempos cada vez más oscuros que nos asolan, donde los populismos de izquierda y de derecha crecen sin cesar en Brasil, EEUU, Europa (preocupante cómo la suma de populismos extremos va desde el 20 % hasta más del 50 % en tantos países de la OCDE), si no abrazamos la razón, la lógica y el método científico; si permitimos el deterioro de las instituciones; si contemplamos pasivos cómo el creciente declive socioeconómico y moral lleva a la gente a abandonar el talante reflexivo y a abrazar la visceralidad ... si no asumimos nuestra responsabilidad y nos quedamos esperando que otro defienda nuestra libertad y nuestros derechos, el reloj de Occidente se atrasará un siglo hasta los años 20-30 del siglo XX (o más) y comprobaremos, ya tarde, que como dijo Goya el sueño (la ausencia) de la razón produce monstruos.

Año 2023 y los homosexuales todavía tenemos que soportar que se expresen este tipo de opiniones en la televisión.
No, no todas las opiniones son respetables y lo que debería haber hecho el presentador es expulsarla en el acto y, a continuación, haber aclarado a la audiencia que ese tipo de opiniones no tienen cabida en el programa.
Luego en terapia me preguntan que por qué tengo ansiedad por las noches
twitter.com/rushsmith/status/1637385252552187904?t=9JgSMZaa89UMwiSh18x
Donald Trump exige a los europeos que aumenten el gasto en defensa.
Los USA son el mayor vendedor de armas a la OTAN.
Los cómplices de Trump (y traidores a sus pueblos), tertulianos y periodistas empiezan a "informar y convencer" a la opinión pública de la conveniencia de este inmenso gasto: "cuanto estaremos dispuestos a sacrificar para salvar la libertad y la democracia "
Hay oposición a aumentar el gasto en defensa por parte de la izquierda y de otros grupos en varios países europeos.
De pronto y como caídos de cielo unos cuantos drones rusos entran en el espacio aéreo de Polonia y Rumania y los tertulianos y periodistas encuentran otra razón para reafirmarse en sus opiniones y meter miedo a la gente.
A mi me parece una estratagema bastante burda y evidente para cambiar la disposición de la gente ante la necesidad o no de armarse ante el peligro ruso.
Huele a que Trump y Putin pueden esta conchabados para que los USA se forren a nuestra costa y que los rusos consigan algún beneficio (como por ejemplo una parte de Ucrania).
No sería de extrañar que en los próximos tiempos si siguen las muestras de oposición sucedieran mas actos hostiles, mas simbólicos que realmente dañinos, en un tipo de persuasión mafiosa de gente que hace de la "protección" su negocio.
Recuerdo cuando vi la película sobre la vida de Trump "The apprentice", este empieza a progresar cuando le acoge como discípulo un abogado de la mafia de New York que le enseña como coaccionar y chantajear, lo que el ogro naranja llama "negociar".
No soy abogado, no he estudiado derecho y ciertamente tampoco es de las materias que más me interesen, por eso prefiero abrirme a la opinión de los expertos y conocer su opinión sobre estas materias. Y cuando hablo de expertos hablo de jueces y abogados, no de los buitres gallináceos que salen por la mañana, por la tarde y para mi desgracia también por la noche cacareando y revoloteando sobre las desgracias ajenas.
Voy a ser breve y esquemático:
-El aumento de la dureza de las penas no conlleva de ninguna forma a una mayor disuasión, es objetivo que EEUU tiene una tasa de criminalidad mucho más alta a pesar de un carácter mucho más punitivo que el nuestro.
-El aumento de la dureza de las penas conlleva generalmente que los jueces son más reacios a aplicarlas, cuando un accidente de tráfico según la legislación puede llevarte 15 años a la cárcel por homicidio imprudente es probable que el juez no aplique ninguna pena e intente escurrir el bulto. O todo lo contrario, jueces aplicando penas máximas de forma legalmente justificada para delitos o crímenes que no lo merecen.
-La pena de muerte, como concepto, descansa sobre idea de que la justicia es infalible. Cuando se le da al estado la potestad de matar de forma legal, se está entendiendo que este estado, llevado por seres humanos imperfectos, tiene capacidad de no equivocarse jamás a la hora de dar un veredicto y por tanto que nunca va a morir nadie inocente. Esto es evidentemente mentira, el peligro de asesinar aunque sea a un sólo inocente ya nos debería dar suficiente asco como para no querer verla aplicada de ninguna forma.
-La cadena perpetua, además de ser un gasto absurdo, es un parche ridículo a un problema más amplio, el encierro en prisión no debe ir orientado a sacar de la sociedad al individuo que comete un delito sino a su rehabilitación e reinserción en la sociedad, no nos engañemos, la mayoría de los delincuentes en cárceles son comunes, personas que a pesar de merecer castigo, los delitos que han cometido han sido causa directa de su ambiente y por tanto son rehabilitables. Otra historia son aquellos clinicamente imposibles de rehabilitar, la minoría, los cuales serán los profesionales aptos los que deberían opinar qué hacer con ellos. La existencia de cadena perpetua puede conllevar a lo dicho anteriormente, la no aplicación de pena alguna cuando esta es la única opción o su aplicación desmedida en casos que aunque puedan adaptarse no lo merecen.
Hemos construido unas bases de derecho durante milenios que nos han llevado al día de hoy, los juicios por odio y venganza se dejaron atrás por razones de peso y el futuro es la rehabilitación, no el castigo.
En Menéame han salido varias noticias sobre patatas procedentes de Israel en Mercadona www.meneame.net/story/mercadona-vende-patatas-israel-traicionando-agri www.meneame.net/story/patatas-mercadona-israel www.meneame.net/story/patatas-israel-mercadona pero hay más empresas que apoyan los negocios israelíes. Esta vez es LIDL, empresa alemana en la que normalmente las patatas foráneas provienen de Francia pero esta vez he encontrado patatas de Israel.

¿De verdad no hay otro país al que comprar patatas? Por ética y humanidad pero también por ecología, que traer patatas desde tan lejos de ecológico tiene muy poco. La empresa tiene una página dedicada a la sostenibilidad empresa.lidl.es/sostenibilidad pero este y otros ejemplos evidencian que no es más que "lavado verde".


Tener un programa como laSexta Xplica para intentar explicar la realidad y hacerlo tan mal, tienen delito. Ayer se pusieron a comparar los precios cuando se compran productos de marca blanca o de marca y confundieron que una cantidad sea un porcentaje mayor que otra con que el ahorro sea ese mismo porcentaje: si A es un tanto por ciento mayor que B, B no es el mismo porcentaje menor que A.
Muchos filósofos han puesto en duda que vivir sea algo deseable, pero solo unos cuantos se han atrevido a llegar a las últimas consecuencias de esta postura y afirmar de forma razonada y rotunda que sería mejor no tener hijos y por tanto no traer individuos a un mundo en el que es probable que vivan situaciones en las desearían no haber nacido. El motivo de que tan pocos pensadores hayan llegado al fondo de esta cuestión y de que sus ideas no sean más conocidas creo que es obvio: son ideas que pocos tienen ganas de escuchar o incluso de pensar (especialmente en una cultura en la que el “pensamiento positivo” es prácticamente obligatorio).
Esta postura es el antinatalismo, es decir, la idea de que tener hijos es siempre un acto egoísta cuyo objetivo es cubrir un vacío en la vida de los padres sin tener en cuenta que es imposible asegurar que el futuro hijo vaya a tener una vida feliz. En otras palabras, la procreación sería un acto carente de ética en el que unos individuos utilizan a otro como medio para conseguir un fin, obviamente sin que haya ninguna posibilidad de pedirle su consentimiento antes.
Más allá de las intuiciones sobre la crueldad del mundo que casi todo el mundo ha experimentado alguna vez (y que probablemente sean uno de los motivos del origen de las religiones), quizá el argumento filosófico más claro a favor del antinatalismo es el del utilitarismo negativo, que podría resumirse en que no hay una obligación moral de traer al mundo a alguien que no existe para que experimente una posible felicidad, pero sí existe la obligación moral de evitar la posibilidad de sufrimiento que implica el engendrar a una persona. De hecho, contradecir la primera parte de esta afirmación supondría sostener que es inmoral no tener cuantos más hijos mejor, ya que estaríamos privando de una posible felicidad a todos los que no lleguen a concebirse.
Inmediatamente suelen surgir objeciones a estas ideas. La primera es el suicidio: si alguien no es feliz o no soporta la vida siempre tiene la opción de suicidarse. Este argumento es criticable por varios motivos, entre otros:
La segunda objeción que suele presentarse al antinatalismo es que llevaría a la extinción de la humanidad en el caso (poco probable) de que todo el mundo se convenciera de que es lo correcto. Por supuesto es así, pero esto no supone ningún problema lógico para los que lo defienden, ya que la existencia de la humanidad no tiene por qué ser un bien en sí mismo, igual que no lo es el nacimiento de un ser humano (Por cierto que esto tiene consecuencias para la llamada “paradoja de Fermi”, aunque sea meternos en terrenos colindantes con la ciencia ficción. Muchos científicos se extrañan de que aún no hayamos sido capaces de detectar señales de inteligencia en el Universo y se han ofrecido diversas explicaciones, algunas bastante peregrinas, a las que se podría añadir la siguiente: tal vez el razonamiento antinatalista ya no se pueda ignorar cuando se llega a un nivel de progreso determinado y que esto provoque la extinción de todas las especies que lleguen a cierto umbral de inteligencia, sea natural o artificial).
Otra objeción que suele hacerse a una visión negativa de la vida en su conjunto es que gran parte de los sufrimientos son evitables, y que se deben a la ignorancia o la maldad del ser humano, que será poco a poco paliada y corregida por el avance de la ciencia y de la cultura. Aparte de que no hay motivos para estar de acuerdo con tal optimismo si no es por el voluntarismo que queramos ponerle, y que la felicidad futura no justifica la desgracia presente, la posición de los antinatalistas es la de un pesimismo esencial, es decir, que la vida tiene un fallo de diseño, no es algo que dependa de circunstancias concretas (pesimismo contingente). Poniéndonos en el mejor de los casos, aunque sólo existiera la más mínima probabilidad de daño o sufrimiento para el ser humano (y estamos hablando de una situación a la que, siendo realistas, nunca llegaremos), se seguirían aplicando los argumentos utilitaristas antes mencionados: no hay ningún motivo para traer a nadie al mundo y sí para no traerlo.
Otra objeción más: según ciertos estudios hay mucha más gente feliz que gente infeliz. Ignorando la cuestión de que incluso gente mayormente feliz ha podido sufrir episodios de sufrimiento insoportable a lo largo de su vida, a esto se podría responder lo mismo que a la objeción anterior. No tenemos ningún derecho a traer a la existencia a personas infelices simplemente porque, de media, haya más personas felices. Evitar el futuro daño, aunque sea de una minoría, debe tener preferencia sobre el intento de satisfacer a personas que no existen, por muchas que sean.
En todo caso, es evidente que los estudios sobre la felicidad de las personas están sesgados en un aspecto: no se puede pedir la opinión de los que ya han muerto, y casualmente la muerte y todo lo que le precede suele ser precisamente la parte más desagradable de la vida (esto recuerda cierta historia, probablemente apócrifa, que relataba el historiador griego Heródoto). Aún peor, según otros estudios los seres humanos tendemos a olvidar con más facilidad lo desagradable que lo agradable, por tanto en retrospectiva nuestra vida siempre parecerá mejor de lo que es.
La idea de que vivir es una desgracia más que otra cosa es muy antigua. Nietzsche, el vitalista por excelencia, da un impactante ejemplo de la presencia de este tema en la tradición griega en su primer libro, El nacimiento de la tragedia:
Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había intentado cazar en el bosque al sabioSileno, acompañante de Dioniso, sin poder atraparlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla el demón; hasta que forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas palabras, en medio de una risa estridente: «Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es para ti —morir pronto.»
Sin pretender entrar en demasiadas profundidades, tanto por motivos de espacio como porque requeriría unos conocimientos enciclopédicos de los que no dispongo, la postura de las culturas tradicionales a este respecto está indisolublemente ligada a la religión, y para la mayoría el mundo es “un valle de lágrimas”, como lo es para la religión judeocristiana, aunque esta finalmente promete un final feliz, al menos para los justos, ya que la mala situación del ser humano no es algo inherente al Universo sino que se considera producto de su caída en el pecado. Además, como pasa también con la mayoría del resto de las religiones, aunque su visión del mundo sea muy negativa no llegan al antinatalismo, entre otras cosas porque eso supondría enmendarle la plana a Dios, que si nos creó no sería para que nos dejáramos extinguir voluntariamente, y a efectos prácticos porque una religión que pidiese a sus fieles que no tuvieran hijos tendría serias dificultades para expandirse.
No obstante, también hay que decir que han existido sectas gnósticas (algunas de ellas dentro del cristianismo, aunque serían consideradas herejías por la Iglesia, y otras fuera, como el maniqueísmo), que tenían una posición al menos ambivalente respecto a la procreación. El gnosticismo, o algunas de sus variantes, sostiene que el creador del mundo no es el verdadero Dios, sino un demiurgo imperfecto o incluso perverso que mantiene aprisionadas a las almas en la cárcel de la materia. Desde este punto de vista, es fácil de comprender que la postura de algunas sectas gnósticas respecto a la procreación no era nada positiva, ya que suponía traer almas inocentes a un mundo de oscuridad.
Pero quizá la religión para la cual la cuestión del sufrimiento en el mundo tenga una posición más central en su doctrina sea el budismo. El contraste para la mentalidad occidental es curioso, ya que las religiones con las que estamos más familiarizados ofrecen una esperanza de que la persona pueda sobrevivir a la muerte. La esperanza que ofrece el budismo es justo lo contrario, la de escapar a un ciclo interminable de vidas, con el sufrimiento que ello implica. Curiosamente, esto no lleva a una prohibición de tener hijos, ya que consideran que la vida humana es la más propicia para alcanzar la liberación, y la extinción de la raza humana no supondría el fin de las reencarnaciones en otros seres. De todas formas, el ideal de vida budista es el del monje, que por supuesto implica celibato. Muchas sectas hinduistas comparten estos presupuestos, pero, a diferencia del budismo (que no cree en el alma ni en la relevancia de una divinidad), consideran que el alma es una parte de la divinidad y que terminará reintegrándose en ella, por lo que el problema del sufrimiento no es la base de su credo.
En cualquier caso, por los motivos indicados (expansionismo, justificación de la Creación, promesa de un mundo mejor, …) y aunque a veces se acerquen en sus postulados, las religiones no suelen negativizar de forma absoluta la existencia ni predicar el antinatalismo, por lo que esta tarea ha recaído en los filósofos, o al menos en una pequeña minoría, ya que, como sugería Nietzsche cínicamente, los filósofos suelen encontrar argumentos para sostener aquellas ideas en las que creían previamente, y pocos seres humanos quieren plantearse, en palabras del antinatalista y escritor de terror Thomas Ligotti, que el Universo es “malignamente inútil”. Tales ideas son un producto con pocos clientes potenciales, y pocos intelectuales están dispuestos a “vender” un producto así.
Continuará (si se tercia)...
-Espera a que lleguen al centro del campo, que no puedan huir-susurró el teniente.
El soldado Romualdo tenía la cabeza del chico en el centro de la mirilla telescópica. Podía observar el blanco de sus dientes que brillaban al sol de aquellos campos de lavanda, en la llanura andorrana. Después cambió a la chica lentamente. Ojos enormes y una sonrisa maravillosa.

-Un trípode. Van a echarse un selfie los dos juntos-dijo Romualdo.
-No los pierdas de vista.
El chico cogió la cámara y se agachó para tomarle unas fotos a la chica.
-Apunta a la cabeza-ordenó el teniente mientras los seguía con los prismáticos.
Romualdo tenía en el centro de la mirilla la cabeza de la chica. Una caricia en el gatillo y los sesos de la instagramer quedarían esparcidos por las flores de lavanda en un reguero de 10 metros.
-¡Está haciendo el signo del corazón con los dedos, hija de p...! ¡Dispara ya!
-No puedo...
-¿Qué es eso de que no puedes?¿Quieres que tus futuros hijos sean influencers? ¿Qué hagan podcasts? ¿Te imaginas que tu hija se hace coaching de emprendedores? ¡COACHING, JODER! Obedece mis órdenes o atente a las consecuencias...
Romualdo seguía a la chica con la mirilla. Ese tatuaje con un ukelele en el cuello...su tez marmólea contrastando con el color de la lavanda...
-¡Solo quieren que los quieran!
-¿Que los quiera quien?
-Usted nunca lo entenderá...-y Romualdo comenzó a llorar.
-¿Pero qué estoy viendo?-gritó iracundo el teniente, sin soltar los prismáticos-¡Están haciendo una coreografía! ¡DISPARA A MATAR!
-¡No!
El teniente se lanzó sobre Romualdo y rodaron por el suelo, luchando por el fusil. Por fin, el teniente logró arrebatárselo y golpeó a Romualdo con la culata en la cara.
-¡Tendré que matarlos yo!
-¡No lo haga!-dijo Romualdo, palpándose la nariz llena de sangre.
-¡Eres un cobarde. Romualdo!-y el teniente deslizó el dedo hacia el gatillo, dispuesto a pegar el primer tiro.
-Hace años que nadie me llama Romualdo. Suscribiros a mi canal de Twich: @romagallardooficial
El teniente dejó de apuntar a la pareja para mirar alucinado al soldado, sin advertir que este movía lentamente la mano hacia su funda del cinturón.
-¿Suscribiros? ¿A quién coño le estás habland...?-el teniente no pudo acabar la frase. La bala atravesó el ojo derecho.
La pareja seguía con la coreografía y el sol se ponía sobre el campo de lavanda.
Maluma cantaba:
"Mami fuera likes y apariensia,
la alegria es sensilla siensia:
aléjate del guapo gregario,
que confunda vida y escenario"
Como entiendo a las dos partes, y me ha tocado lidiar con estos problemas desde los dos lados de la mesa, me permito ofrecer mi opinión y mi experiencia, por si le fuese de utilidad a alguien, ya que creo tener buena opinión de ambos.
Livingstone está en su perfecto derecho de publicar lo que buenamente le parezca, sobre el dueño del medio en que publica y sobre María Santísima, si le parece. Le ampara la libertad de expresión y no hay nada que reprocharle.
Imparsifal está en su perfecto derecho de eliminar lo que crea oportuno, porque la responsabilidad civil, la económica y el buen funcionamiento del medio, son exclusiva responsabilidad suya.
¿Tienes derecho a Cantar el Asturias Patria Querida a voz en grito? Sí, pero no en el salón de mi casa. No es que te censure: es que no me sale de los huevos aguantarte, porque es mi salón. Por tanto, no es que conculque tu libertad de expresión, sino que hago uso de mi derecho a mandarte a cantar a otro lado.
Desde hace 40 años, y digo 40 años justos, conozco gente que quiere escribir en los periódicos artículos contra el dueño o contra algún anunciante. Es un puto clásico que debería figurar en los manuales de psicología. El motivo tiene que ver con lo gracioso que resulta, el poco coste que supone para el que lo escribe y el enorme daño que hace a quien trata de mantener la ética periodística. Lo siento, Livingstone, pero me parece una agresión, y una agresión basada, además, en las supuestas virtudes del otro, y no en sus defectos.
Si el otro es un cabrón, no le haces daño. Pero si es una persona recta y cabal, te la follas. Ese es el mecanismo y ese el motivo por el que al final, el director de un medio, quiera o no, acaba por ser un cabrón.
Escribir esa clase de cosas es un puto incentivo perverso. Y tolerarlas, también.
Aquí se escribe contra Elon Musk, y contra Varsavsky se escribe en Twiter, joder. Es de primero de buenos modales con tu anfitrión. De lo contrario, ponemos al administrador en la tesitura de elegir entre ser un censurador o ser un pringado. Un claro juego de tú siempre pierdes.
Y al que pone a otro en esa posición no se le puede presuponer buena fe, coño, Livingstone. Que tonto no eres.
A ver si nos damos todos un poco al realismo. Y no al mágico. Al otro.
Si pensabas que ya lo habías leído todo acerca del exaccionista más querido por la comunidad meneante, no te pierdas sus flamantes aventuras veraniegas por la Noruega socialista, el infierno en la tierra con radares y atascos :lol:
Os prometo más diversión que cuando visteis aquel meneo relacionando Martin Varsavsky con con la lista Epstein, que ya es decir. Pero bueno, de ese tema mejor no hablar que está prohíbido y no quiero que me censuren.
Aquí podéis leer sus últimas sandeces:
twitter-thread.com/t/1959320498212426175
Muchas gracias Martin por abrirme los ojos, yo ya no soy el mismo, era un ciego que no sabía relacionar el socialismo con las carreteras de montaña, los límites de velocidad y los túneles. Pero ahora, gracias a ti, he podido ver la luz. A partir de ahora nunca más cruzaré un tunel ni visitaré un país montañoso.
Maldito socialismo, lo está arruinando todo.
El mundo no está actuando con suficiente rapidez ni contundencia para frenar el cambio climático, provocado por el calentamiento global de origen humano. Algunos aún tienen la esperanza de resolver el problema con una transición energética, pero vamos varias décadas tarde con todo este proceso, y así seguirá siendo: si hasta ahora la inercia de los mercados privados y los beneficios económicos empresariales han sido el principal freno para la transición a nuevos sistemas energéticos sostenibles, ahora hay que sumar la imposición de una transición energética bajo la lógica del capitalismo, con el hándicap de que el mundo físico impide llevarla a cabo en tiempo y forma.
Pero aun en el hipotético caso de que la transición energética se pudiera llevar a cabo físicamente, ya no serviría de nada. Por definición la transición energética implica desembolsar una cantidad multimillonaria de dinero que no todas las economías se pueden permitir, máxime cuando los rendimientos económicos que se obtienen son muy escasos, debido principalmente a la poca madurez de las energías alternativas y su escasa implantación potencial. Problemas globales requieren soluciones globales, y la desigualdad global provoca que muchos países desoigan las alertas, o estén tan centrados en hacer funcionar sus economías, que el problema climático pase a un segundo plano. Y para más inri, encima postergamos las acciones correctoras año tras año, cumbre tras cumbre. Por un lado tenemos a la Unión Europea, que a pesar de abanderar la transición energética y la lucha contra el cambio climático, se dedica a aprobar medidas tan desastrosas como catalogar el gas natural como energía verde o ponerse a comprar gas de esquisto que viene en buques metaneros desde EEUU. Luego tenemos países con gobiernos negacionistas del cambio climático, tenemos países emergentes que quieren consumir energías fósiles para crecer, ya que occidente también lo ha hecho para el desarrollo de sus economías, etc. Un embrollo de narices, vamos.
Por tanto, hay que hacerse a la idea de que el cambio climático es imparable e ineludible, y el colapso del clima será el día de mañana. Ya no hace falta esforzarse demasiado en intentar evitar lo inevitable. Frenar la quema de combustibles fósiles ya no va a servir para frenar el cambio climático, en estos momentos solo se trata de no alcanzar nunca el aumento de los 4 grados. No obstante, tenemos abierta una ventana temporal para adaptarnos lo mejor posible al cambio. Antes que destinar tiempo, energía y recursos a intentar frenar el cambio inevitable, deberíamos empezar a trabajar ya en el diseño del mundo que necesitaremos tener tras el colapso, ya que ésta y no otra, será la única garantía de nuestra supervivencia.
Aun no tenemos clara cuál será realmente la magnitud del desastre, ni cómo cambiará realmente el clima. Tenemos pruebas de que habrá consecuencias graves para la vida y la humanidad, pero su alcance final no lo podemos medir y de momento es solo intuitivo: tenemos sobre la mesa la desertificación de muchas zonas cultivables, el agotamiento del agua dulce de los acuíferos, la rotura del ciclo del agua, la pérdida de insectos polinizadores, el colapso de la ganadería debido a las sequías, el aumento del nivel del mar debido al deshielo, el incremento de las zonas muertas, la acidificación de los mares, la sobrepesca de los animales salvajes, el colapso de las piscifactorías, la agudización de los fenómenos meteorológicos adversos que serán cada vez más extremos y recurrentes (tifones, huracanes y tornados, que harán inviable la navegación aérea y marítima), el incremento de las inundaciones que arrasarán zonas pobladas, la aparición de nuevos virus que puedan causar graves pandemias, y un posible escenario de era glacial en el hemisferio norte. Todo muy alentador.
Pero a pesar de todo, aún hay esperanza si nos preparamos para afrontar nuestro destino. Todavía disponemos del tiempo suficiente para resolver cómo va a sobrevivir la humanidad bajo estas circunstancias lamentables y construir desde ya, las soluciones viables y necesarias para garantizar nuestra supervivencia. Tenemos que trabajar en esta vía. Ahora mismo no sabemos cuánto tiempo durarán las futuras condiciones climáticas adversas que ya estamos empezando a padecer, ni si aparecerán nuevos desencadenantes inesperados: extinción masiva de especies (ya está en proceso), desequilibrios críticos en todos los ecosistemas, pérdida de luz solar debido a un aumento de nubes a escala global, etc. A pesar de todas estas incógnitas que el cambio climático nos presenta, tenemos que pensar que el colapso climático que viene, durará décadas o siglos. Y para afrontar este escenario aun disponemos del recurso más escaso de todos: el tiempo. Apenas dos o tres décadas antes del colapso definitivo de la civilización tal y como la conocemos hoy. Luego, cualquier acción será reactiva, y los contratiempos serán críticos, dificultando aún más cualquier intento de tomar medidas. Nuevamente, volverá a ser demasiado tarde para empezar a tomar medidas, y la Tierra pasará a ser un planeta hostil e inhabitable.
Entonces, ¿qué hacer? Podemos dejar que la naturaleza luche contra el cáncer humano y lo mantenga varios siglos al borde de la extinción, para volver a tener un planeta habitable tras varios milenios. Menos humanos, menos cáncer, más salud planetaria. Quizá sea la mejor solución de todas, aunque no sea políticamente correcto decirlo. Pero también podemos considerar que nos importa la vida humana y que debemos adaptarnos lo mejor posible al desastre que viene. No voy a referirme aquí a la utopía de la construcción del Socialismo, ni de poner en marcha el Decrecimiento, ni del control de la natalidad, ni de lograr el abandono de las energías fósiles ni la reducción drástica de emisiones contaminantes. Nos hacemos un flaco favor si pensamos que cualquiera de estas metas es alcanzable en el corto o medio plazo. En ese sentido, dentro del marco capitalista actual, si queremos prosperar debemos cambiar la forma en la que dependemos de la naturaleza y del clima para asegurar nuestras necesidades básicas. Y eso pasa por la obtención de recursos clave:
El Agua Dulce
La primera necesidad que tenemos que cubrir es la disponibilidad de agua dulce. Sin ella, toda la cadena alimenticia mundial desaparece. Debemos por tanto consolidar la disponibilidad de este recurso a toda costa. Una necesidad que se torna muy compleja de asegurar si tenemos en cuenta el derroche y la contaminación del agua que estamos llevando a cabo, y el hecho de que los ciclos naturales del agua se están rompiendo en muchas zonas del planeta. Estamos secando y contaminando los acuíferos, generando lluvias ácidas que destruyen la naturaleza, y muchas montañas nevadas están perdiendo su nieve por el calentamiento (y por ende el agua que acaba en ríos, lagos y pantanos). Por tanto, hay que tomar medidas sobre 2 vías principales:
La Alimentación
La segunda necesidad que tenemos que cubrir es la disponibilidad de comida, ya sea de origen animal o de origen vegetal. Si tenemos en mente el problema combinado que supone la desertificación, la pérdida de acuíferos e insectos polinizadores, y las tormentas extremas, llegaremos a la conclusión de que todo el terreno cultivable actual será papel mojado dentro de dos o tres décadas. Y si viene una época glacial, con más motivo todavía. Por tanto, necesitamos cultivar alimentos en un entorno seguro que no se vea afectado por las condiciones climáticas. Y existen alternativas. Nuevamente, hay que tomar medidas sobre 2 vías principales:
La Temperatura
La tercera necesidad que tenemos que cubrir es térmica. Necesitamos aclimatar correctamente los hogares y los lugares donde se desarrolla la actividad humana (escuelas, hospitales, instituciones, oficinas, hoteles, restuarantes, etc). Será un requisito disponer de bombas de calor que funcionen tanto para dar frío como para dar calor, y obviamente, para obtener agua caliente.
Huelga decir que, para garantizar todas estas necesidades básicas se requiere un factor transversal y crítico: tener energía para que todo funcione. Sin fuentes de energía renovable, nuclear o de combustión, estamos absolutamente muertos, no podríamos ni reaprovechar el agua, ni cultivar, ni cocinar, ni calentarnos/enfriarnos, ni tendríamos transportes de ningún tipo, ni tendríamos luz por la noche, ni podríamos usar las telecomunicaciones, ni nada.
Así que, de momento, tenemos que conservar y generar toda la energía que podamos para mantenernos con vida. ¡Hasta que el planeta reviente, y más allá!
Esta mañana estaba navegando por internet con mi teléfono (un Nexus 6P con todas las actualizaciones de android instaladas) cuando de pronto la página (una conocida página de torrents) ha abierto una nueva pestaña con publicidad (bastante típico y cansino).
El caso es que se me ha abierto la típica página que simula ser Vodafone (logos de vodafone y todo incluídos) y que empieza a vibrar el móvil, a abrir popups etc etc. He ido a cerrar la página, pero antes de poder cerrarla el navegador entero a explotado y se ha cerrado, incluyendo todas las pestañas que tenía abiertas.
No le he dado mucha importancia, tampoco es que chrome en Android sea a prueba de balas.
Al cabo de 1 minuto después de la página maligna que se hacía pasar por Vodafone y que ha hecho reventar todo mi navegador, recibo un SMS de Vodafone que me dice que he activado el servicio de Tono de espera y que puedo cambiarlo cuantas veces quiera, que es tarifa plana.
Evidentemente yo no he activado nada, ni aceptado nada, ni descargado nada, ni nada. Solo quería comprobar si había salido cierto capítulo en torrent, para ponerlo luego a bajar en el ordenador.
Llegados a este punto, creo que es relevante aclarar que me dedico a la seguridad informática, por lo que soy especialmente precabido con los sistemas que utilizo, evidentemente no instalo APK de terceros ni tengo esa opción habilitada en mi teléfono, estoy siempre pendiente de los parches de seguridad y blablabla.
Despueś de hacer un poco de análisis forense de mi teléfono, para entender que es lo que ha pasado y no encontrar nada relevante, decido que mejor llamar ya a Vodafone y preguntar.
Llamo al 123 y después de pelearme un rato con sus grabaciones y robots que creen entender español pero entienden lo que quieren, consigo hablar con una chica muy amable de sevilla.
Le insisto en que yo no he activado nada, que me dedico a la seguriad informática, que mi teléfono no lo toca nadie, y que me ha salido una página malvada que imita a vodafone, que blalblabla.
La chica muy amable me dice que todo puede ser, que no lo sabe. Que ella me lo desactiva y me devuelve los 79 centimos que costaba ese servicio.
Me he quedado bastante sorprendido que solo entrando a una web te puedan activar un servicio de pago. Todavía estoy pensando si ha sido algún tipo de bug en chrome para android, si ha habido explotación, si el crash ha tenido algo que ver...
Buscando por internet me encuentro que es algo MUY habitual, que a la gente la tachan de loco y le dicen que seguro que lo ha activado el y cosas así. Estoy intentando reproducirlo para grabar un video.
¿Alguien sabe en que consiste el fallo?
anonadado me hallo
menéame