La emancipación ha experimentado un descenso pronunciado desde hace 45 años, en buena parte por el efecto de las crisis periódicas: desde los shocks de los 70 y principios de los 80, pasando por la recesión de 1993-1995, la gran crisis de 2008 a 2013 y el parón de la pandemia. En 2024, la renta de la población autóctona de 25 a 34 años era tan solo un 7% más elevada que el mínimo alcanzado en 2014, pero permanecía un 33% por debajo respecto a 2007. Además, el mercado residencial ha concentrado presiones adicionales.