A pesar de su apodo, las típulas no pertenecen a la familia de los mosquitos, sino que forman parte de los dípteros. Estos insectos tienen un cuerpo fino y largo, al igual que sus patas. Sus alas permanecen siempre desplegadas, aunque no estén en pleno vuelo, una hazaña en la que no son demasiado hábiles. Las típulas no se alimentan de sangre, sino de flores y néctar; por lo tanto, no pican nunca a las personas ni les pueden transmitir enfermedades. Ayudan a la polinización y por ello es preferible sacarlas de casa antes que matarlas. Aunque la