China aún no siente el impacto de la guerra en Medio Oriente, pero sí sus consecuencias. A corto plazo cuenta con suficiente suministro de petróleo para varios meses, tras lo cual podría recurrir a su vecina Rusia en busca de ayuda. Sin embargo, China calculará las posibles consecuencias a largo plazo, no solo para sus inversiones en Medio Oriente, sino también para sus ambiciones como país. Miles de delegados del Partido Comunista debatían los últimos días en Pekín una hoja de ruta para la segunda economía del mundo, que sigue enfrentándose.