Esta receta es muy sencilla y los ingredientes son fácilmente intercambiables. Si no te gustan los rebozuelos, puedes usar champiñones, setas de cardo, trompetillas, sitakes, etc. Lo mismo ocurre con el queso, si no te gusta el rulo puedes cambiar por cualquier otro (aunque si tiene un sabor demasiado intenso, como ocurre con quesos como los azules o el feta, puede tapar el resto de sabores). Soy de la vieja escuela, no peso la comida, la calculo a pizcas, poquicos y puñados. Como no es repostería, no necesitas medidas exactas, deja volar tu imaginación
Ingredientes:
1 patata hermosa por comensal.
1 yema de huevo por patata.
1 cebolla roja de tamaño mediano-pequeño por cada dos patatas (puede no ser morada pero queda muy resultona a la vista)
1 puñadico de rebozuelos secos por patata (si usas setas frescas deberás echar un puñadico más generoso)
1 medallón pequeño de rulo por cada dos patatas (si el medallón es grande, echa cuentas)
Si usas setas que no estén deshidratadas y tienes a mano un poco de caldo de verduras o carne, estupendo.
Queso parmesano
Trufa (totalmente opcional, pero queda rica, obviamente, es trufa, cómo no va a estar deliciosa).
Preparación:
Lava las patatas, salpimentalas estando húmedas, mételas en papel albal y ponlas a asar en el horno (normalmente, temperatura 200º, calor arriba y abajo, en patatas grandes se necesita una hora). Puedes comprobar que están bien cocidas pinchando con un palillo o brocheta que debe entrar con absoluta facilidad.
Mientras las patatas se asan, pon a hidratar los rebozuelos. Para ello, pon agua a hervir en un cazo (no pongas un exceso de agua calcula un vasito de agua por puñadico de setas). Cuando el agua hierva, la apartas del fuego y echas las setas. Las dejas infusionando cerca de una hora.
Mientras se asan las patatas y se hidratan las setas, pica la cebolla y póchala en una sartén.
Escurre los rebozuelos hidratados (importante, reserva el agua donde los has hidratado, que se habrá puesto de color marrón oscuro). Pícalos (no demasiado pequeños) y añádelos a la cebolla pochada hasta cocinarlos.
Saca las patatas del horno cuando estén asadas, córtalas longitudinalmente, vacíalas con una cuchara y cuidado, no queremos que se rompan, y echa el contenido en un bol. Añade a ese bol la mezcla de cebolla y setas, el queso rulo, la yema, salpimenta y añade (poco a poco, vete poco menos que a cucharadas) algo del líquido de hidratar las setas (si te pasas y queda muy líquida la mezcla no podrás rellenar las patatas). Lo que sobre del líquido puedes aprovecharlo para hacer risoto, por ejemplo. Mezcla bien los ingredientes. Si has usado setas frescas, en lugar del agua de hidratar los rebozuelos puedes usar un poquito de caldo que tengas a mano. Si no tienes, tampoco pasa nada.
Salpimenta las patatas vacías, rellénalas, ralla un poco de trufa y un poco de queso parmesano por encima y gratínalas en el horno.
Para acompañar, es perfecta una ensalada verde y crujiente, sin aliños pesados.
Hace unos días asistí en primera persona a la confidencia de un conocido que presumía de conocer el auténtico e infalible remedio para los constipados, gripes y otros malestares similares.
Este personaje, de sesenta y muchos años —una edad importante—, la verdad es que aparenta muchos menos. Se jubiló oficialmente hace unos meses (era autónomo), aunque sigue trabajando; se mantiene muy activo y, si te dice que tiene 58 años, pues nadie podría discutirlo.
Es un señor que se podría encuadrar en un perfil bastante reconocible en estos tiempos y que a muchos nos puede resultar familiar. Permítaseme hacer una breve lista de algunas de sus particularidades:
Hace unos días tuve la suerte de que me revelase el verdadero secreto para evitar gripes y constipados. Lo que escribo a continuación, juro por lo más sagrado, salió de su boca tal cual:
Su mujer trabaja en la limpieza de un gran hospital. Cada vez que nota que se va a poner malo, le pide a su mujer que le traiga amoxicilina, pero no en pastillas: de la de inyectar. La pone en un vaso, añade un poco de agua y se la bebe.
Y mano de santo. Al día siguiente se siente como nuevo, oiga.
Después de intentar explicar qué es un antibiótico, para qué sirve y para qué no sirve, cómo se usa… tiré la toalla.
De toda esta historia no sé qué es lo peor: la peligrosa ignorancia, sacar medicinas de un hospital de forma ilegal y que nadie las eche en falta, el uso absurdo de los antibióticos, la estulticia del susodicho…
Supongo que las probabilidades de que el mundo se acabe por una simple infección aumentan cada día que pasa.
Qué pena.
¡Hola cocinillas de Menéame!
Hoy os quiero enseñar una receta sana para hacer unas tortitas americanas muy rápida y fácil de hacer. La siguiente receta da para aproximadamente unas 6 tortitas.
Ingredientes
Tiempo total
Unos 10 minutos aproximadamente
Preparación
Batimos los ingredientes hasta que quede una pasta donde todo se haya integrado. A continuación calentamos una paella a fuego medio con muy poco aceite. Ponemos dos cucharadas soperas de la pasta y esperamos a que salgan unas burbujas de ella. Le damos la vuelta si la masa ha cogido un color tostado y repetimos el proceso por la otra cara.
El último paso es decidir qué complemento ponemos encima de ellas (chocolate, frutas, miel, mermeladas...) y comérselo.
¡Espero que os haya gustado y disfrutadlas!
Un saludo cocinillas

Caldo de verduras y arroz integral con verduras...
(Tengo miedo, es arroz, no paella)

Esto requiere explicación. En primavera verano, cuando cosecho la huerta para poder tener cosas todo el año, escaldo algunas cosas, las embaso al vacío y las congelo.
Así que primer paso descongelar, en agua del tiempo.

Tomillo limón y Romero recién recogidos. Me pillé una pingadura de puta madre...
Primera receta, el caldo:

En una olla, echar cuatro ajos aplastaos y darles vueltinas un minutín.

Una cebolla (en este caso y media, porque estaba por ahí rondando y fue a la cazuela también) 3 puerros y dos zanahorias (Que las podéis echar en trozos grandes)
Revolveis unos minutullos y echáis medio vaso de vino blanco. Y lo dejáis hasta que haga chup chup.

Y procedemos a meter el romero, tomillo, laurel y azafrán (acordaos que el azafrán se tiene que disolver un poco en agua caliente)
Y otra aclaración, en este punto se debería añadir sal. Yo no lo hago. Lo que sobre va a ir a la compostera. Amén que hago bastante cantidad para lo que sobre congelar y usar en otras recetas. Y es mejor sin sal, para luego no liarla en el futuro.

Litro y medio de agua caliente y tapar. Y ahí lo dejáis hasta que se aburra o lo necesiteis.

Está rico! Yo lo uso para otras recetas, pero también vale para calentar el alma.
Segunda receta, el arroz:
(Al ser arroz integral, por experiencia y experimentación. Lo suelo dejar a remojo en agua caliente un par de horas antes de ponerme a trajinar)

En una sartén grande poner a dorar una cabeza de ajo picadín.

Bastante antes de que churrusque, meter una cebolla cortada chiquitina e ir removiendo de tanto en tanto.

Y meter pimiento y en Asturias son fréjoles, una vez más pregunte en castellano y son judías verdes planas.

Mientras las verduras están ahí a sus cosas. Hay que rallar un tómate.
Os parecerá una gilipollez, pero descubrí no hace tanto que esta es la forma correcta de hacerlo, en esa infraestructura. Quizás le valga la info a algún despistadillo como yo.

Volvemos a lo otro: antes de echar el tomate echar vino blanco o licorcillo chachi. Yo solo tenía licor café y no me pareció.
Y después del chup chup le echáis el tomate. Revólver y dejar un poco a que se evapore el líquido. Y sal!!!

Lavar arroz y a la cazuela. Mezclar bien.

Cubrir de caldo. Hay que estar pendientes e ir metiendo más caldo a medida que se vaya quedando sin líquido. El arroz integral no funciona como el otro. Así que esto lleva un buen rato.

Un par de minutos antes de acabar, poner unas ramas de tomillo y romero. Cuando pase el tiempo tapar con un trapín 10 minutinos y a comer.

menéame