Hace 4 años | Por ccguy a fronterasblog.com
Publicado hace 4 años por ccguy a fronterasblog.com

Cuenta la leyenda que el escritor francés Guy de Maupassant odiaba tanto la Torre Eiffel que solía comer en el restaurante que hay en ella, porque era el único lugar de la ciudad desde el que el “espárrago de metal” no era visible. De la misma manera y alrededor del globo encontramos monumentos hechos para ser visibles desde cualquier parte, en ocasiones desde lugares extremadamente lejanos. Hoy en Fronteras, un repaso a las estatuas más grandes del mundo: religión, culto a la personalidad y megalomanía hechas arte. Arte descomunal.

Comentarios

kumo

Algunas yo creo que califican más como edificio que como estatua propiamente dicha.