Hace 9 años | Por --170126-- a eltiempo.com.ve
Publicado hace 9 años por --170126-- a eltiempo.com.ve

A los niños de Las Quince Letras los asustaban con el “loco” que vivía en ese sitio que llamaban “Castillete”, pero que no era más que una casucha rodeada de árboles y que adentro tenía muchas cosas, como muñecas. Una vez pintó uno de sus cuadros con su propio excremento, debido a la increíble pobreza en la que vivió durante sus últimos años, y que no le permitía adquirir los materiales para pintar. Con sus heces lograba tonos sepias.