Para muchos africanos, la subida del precio del combustible, provocada por el cierre casi total del estrecho de Ormuz, agrava las dificultades con las que ya tienen que lidiar en algunos de los hogares más pobres del mundo. Dado que la mayoría de los países africanos son importadores netos de productos petrolíferos refinados, el impacto ha sido inmediato, lo que ha provocado un aumento de los precios minoristas del combustible en África y el consiguiente incremento de los costes de la mayoría de los bienes y servicios.