Se llama Stan Tounissont, y aunque nació hace 17 años en aquel país, su madre lo hizo en Mali pero fue adoptada por un matrimonio de Guillestre, un pueblo a los pies de las pistas de Risoul, lo que la hizo una gran esquiadora. Una afición que por lo que se ve, traspasó a su hijo.
Ahora quieren ir más allá y participar en todos unos Juegos Olímpicos aprovechando que los próximos de 2030 se juegan en casa, cerca de donde tienen su residencia. La madre, que es peluquera, es la que está apoyando más este objetivo. Especialmente en el financiero.