La oscarizada actriz estadounidense, que fue crítica con Trump durante la primera presidencia de este, confesó ahora sentirse reacia a hablar de política: “la primera administración de Trump fue tan salvaje… sentía que corría sin cabeza. Pero hemos aprendido, elección tras elección, que los famosos no cambian el voto de la gente. Entonces, ¿qué estoy haciendo? Me arrepiento de todo lo que he dicho o hecho. Pero este segundo mandato se siente distinto: ya sabemos quién es y lo que hizo durante cuatro años. Fue claro, y eso fue lo que elegimos”.