Todo comenzó en 1898, cuando Elmore era una localidad agrícola, conservadora y guiada por la religión. A finales del siglo XIX el movimiento por la templanza ganaba terreno y unos años después llegaría a promover la Ley Seca, por lo que no es tan extraño que los líderes religiosos de Elmore atacaran al baile. Según ellos, fomentaba la promiscuidad, el consumo de alcohol y, en definitiva, una forma de vida poco digna y algo desordenada. Consiguieron crear una ley local que prohibía bailar, al menos en público.