Cuando preguntamos quién fue el primer autor literario de la historia, muchos piensan en Homero. Pero lo cierto es que debemos mirar mucho más atrás, más allá de Grecia, más allá incluso del alfabeto, y dirigir nuestros ojos hacia el origen mismo de la escritura: la antigua Mesopotamia. Allí, hace más de 4000 años, una mujer firmó su obra con su propio nombre: Enheduanna.