Hoy, 25 de abril de 1792 es un día que pasará a la historia de Francia y del mundo. Y tres nombres serán recordados con él para siempre: el médico Joseph Ignace Guillotin, Charles-Henri Sanson, yo mismo, verdugo parisino de sexta generación que ha rebanado la cabeza del delincuente Nicolas-Jacques Pelletier usando el aparato inventado por monsieur Guillotin, una infernal máquina de cortar cabezas con absoluta precisión y pulcritud.