Los crucigramas eran un problema para la productividad empresarial, deportiva y hacían que la gente hablara menos...La gente se enganchó a los pasatiempos, a resolverlos en cadena gracias a que ahora tenían páginas y páginas repletas de ellos. Los medios de comunicación, y hasta los médicos, hablaban de adicción. En las universidades se estudiaba el fenómeno y se decía que afectaba a la forma de pensar. Las empresas se quejaban abiertamente de que aquella maldita afición estaba afectando a la productividad-