La primera parte de este clip de Derivando hablando del dilema del prisionero me parece muy ilustrativo. www.youtube.com/watch?v=vpDoiB0MKiw
Conclusión: cuanto más imaduro el jugador, más corto-placista y egoísta la respuesta y más propenso a competir en lugar de cooperar.
No es el descubrimiento de algo nuevo, únicamente la evidencia número un gritón de que es mejor cooperar a competir pero que la avaricia de una minoría nos está arrastrando al desastre de la competición.
#1 No solo avaricia e inmadurez, que también. La elección de un individuo concreto también dependerá de su situación. Si no tengo para comer mañana, voy a tomar los 1.000 euros que veo seguros y viviré dos meses más (más vale pájaro en mano). Si soy una persona “acomodada”, voy a por el millón, despreciando el redondeo. En un punto intermedio, quizá me pare a calcular esperanzas matemáticas o problemas de causalidad.
Es algo parecido a la compra de lotería: el pobre se aferra a la esperanza de un décimo; alguien en un punto intermedio se plantea no jugar a ese impuesto a los pobres, mientras que alguien rico compra el número entero porque, para un premio de 300.000, ni se molesta.
Conclusión: cuanto más imaduro el jugador, más corto-placista y egoísta la respuesta y más propenso a competir en lugar de cooperar.
No es el descubrimiento de algo nuevo, únicamente la evidencia número un gritón de que es mejor cooperar a competir pero que la avaricia de una minoría nos está arrastrando al desastre de la competición.
Es algo parecido a la compra de lotería: el pobre se aferra a la esperanza de un décimo; alguien en un punto intermedio se plantea no jugar a ese impuesto a los pobres, mientras que alguien rico compra el número entero porque, para un premio de 300.000, ni se molesta.