Durante décadas, la arquitectura costera se levantó sobre una idea tan sencilla como errónea, como si la playa de la infancia, la misma que retenemos en nuestra memoria, fuera a permanecer intacta para siempre. Matalascañas es el recordatorio más reciente de un fallo de origen: las playas no son decorados imperecederos, son fronteras que tarde o temprano se las come el océano.
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Me parece un gasto totalmente inútil, la gente tiene que ser consciente de dónde ha comprado una casa.
Por cierto, la zona de Huelva es, para los que nos gusta mirar mapas, un sinfreno de estímulos continuos.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la tasa de subida del nivel del mar prácticamente se ha duplicado desde que existen registros satelitales: pasó de 2,1 mm anuales (1993-2002) a 4,1 mm anuales (2016-2025) de media anual.
En 2024 se alcanzó el nivel medio del mar más alto jamás registrado, con un incremento de 5,9 mm en un solo… » ver todo el comentario
Evidentemente la naturaleza y sus fenómenos diversos van a ganar a largo plazo por una cuestión de tiempo de permanencia biológico y geológico.
Los idiotas que crean que el hombre son poseedores de la naturaleza es que son eso unos simples idiotas. Egoístas, incapaces de asumir su posición. Pataletas de niños egocentricos.