Hace 13 años | Por tollendo a fronterad.com
Publicado hace 13 años por tollendo a fronterad.com

A duras penas puedo circular entre los racimos de familiares que esperan angustiados junto a la puerta de la unidad de cuidados intensivos. Me abro paso entre ellos, sabiendo que me siguen con la mirada, que esperan ansiosamente que alguien de uniforme y bata les informe de algo nuevo, que los llamen para comunicarles que su familiar ha salido, por fin, de peligro. Yo sé que no siempre es así. Lo sé porque soy la coordinadora de trasplantes del hospital y mi trabajo empieza precisamente cuando mis compañeros médicos y enfermeras fracasan.