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El ala de un avión de Delta Air Lines se rompió en pleno vuelo con 62 pasajeros: el video del aterrizaje de emergencia

El ala de un avión de Delta Air Lines se rompió en pleno vuelo con 62 pasajeros: el video del aterrizaje de emergencia

El vuelo 1893 de Delta Air Lines tuvo un aterrizaje de emergencia, debido al daño en una de las alas del avión, y los 62 pasajeros vieron por las ventanas el aterrador momento en que uno de los flaps se rompió mientras todavía estaban a más de 3.500 metros de altura. Sucedió el martes 19 de agosto, cuando un Boeing 737-800, que despegó desde el Aeropuerto Internacional de Orlando en Florida con destino a Austin, Texas, empezó a temblar de manera continua.
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Propuesta para el cambio de Pueblo

El pueblo ha perdido la confianza del gobierno, lo más sencillo es que el gobierno disuelva al pueblo y elija uno nuevo.

Bertolt Brecht.

En realidad, toda la izquierda y toda la derecha “respetables” comparten hoy la desconfianza instintiva ante el pueblo. El pueblo les ha defraudado. Demasiados referéndums fallidos (Dinamarca 1992, Francia 2005, Holanda 2005, Irlanda 2008, Holanda 2016, brexit 2016), demasiados gobiernos populistas por aquí y por allá, demasiadas sorpresas. La democracia está claramente sobrevalorada. Un circo donde crecen los enanos. Y Hitler llegó al poder tras unas elecciones, ¿no?...

“La gran paradoja de nuestras democracias modernas –escribe Jean-Claude Michéa– es que el pueblo ya no es considerado como la solución, sino como el problema. Que el término “populismo” –antes indisociable de las tradiciones revolucionarias más estimables– se haya convertido, desde hace más de treinta años, en la forma de designar el supremo crimen de pensamiento, dice mucho sobre la magnitud de la transformación ideológica en que vivimos” . Para la gobernanza ilustrada que nos dirige, ni el pueblo, ni las elecciones ni la democracia parecen ya fiables. ¿Qué hacer?

Adriano Erriguel

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¿Conoce a esta mujer?

Hace unos días leí el relato de Feindesland "¿Pero la conocía o no?". Me gustó mucho, tanto, que me inspiró para versionarlo. Mi revisión en puntos es casi idéntica y en otros se aleja bien lejos. Él me ha dado permiso. Espero que os guste.

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Cuando alguien llama un domingo al portero automático y coges el telefonillo, lo primero que piensas es que algún desaprensivo ha aprovechado el festivo para repartir publicidad y hacerse unos cuartos extra a costa de la tranquilidad ajena. Pero, cuando abajo contestan que es la policía, echas de menos al repartidor. 

Y no es que tenga yo cuentas pendientes con la justicia, ni razones para temer que vengan a buscarme, pero la policía, un domingo a las nueve de la mañana, no viene a devolverte un décimo premiado que has perdido por la calle.

Pulsé dócilmente el botón y esperé a que subieran a mi piso. Eran dos agentes, uno de pelo blanco y el otro tan joven que el uniforme le sentaba como un disfraz. El más viejo me saludó, me preguntó si era Gonzalo Vega Esquivel, y cuando asentí me alargó sin más una fotografía. Era una mujer muerta, con el rostro tumefacto y desfigurado.

— ¿La conoce? —me preguntó tras unos segundos, observando fijamente mi reacción.

— No. Creo que no —respondí devolviéndole la foto.

— Llevaba su nombre —explicó el más joven.

Yo me encogí de hombros. 

— Comprendan que así, en una fotografía como esa... —traté de justificarme, mientras repasaba mis actos mentalmente. ¿Qué podría haber hecho?

El del pelo blanco parecía esperar la negativa, pues apenas me dejó tiempo para buscar alguna coincidencia.

— Tenemos que pedirle que nos acompañe al depósito, por si pudiera identificar a la difunta.

Normalmente no hago planes para los domingos y dejo a la casualidad, al impulso o a la llamada de un amigo la decisión última sobre a dónde ir o qué hacer. Ese sistema de permitir a lo inesperado operar por su cuenta me había funcionado durante muchos años, pero aquel día hubiera preferido la rutina de un domingo lluvioso de invierno.

— No nos llevará mucho tiempo —trató de animarme.

— Antes de las once estará usted de vuelta —reforzó el joven.

No era cuestión de hacerse de rogar: había que ir y punto. Así que comprobé con tres palmetazos por mi cuerpo que llevaba las llaves, la cartera y las gafas, y bajé en el ascensor con los dos agentes.

Me subí al coche patrulla con una sensación extraña, como si me llevasen detenido por algún delito que no podía imaginar, igual que Joseph K, el del proceso de Kafka. Los dos policías no hablaban entre sí y el silencio acentuaba mi aprensión. Acabé preguntando qué le había pasado a la mujer.

— Apareció muerta en una boca de metro, en Cruz del Rayo —explicó el más joven—. Le dieron una paliza y luego la apuñalaron con un cuchillo o alguna otra arma blanca.

Entonces, de pronto, caí en la cuenta de que si la mujer llevaba encima mi nombre y mi dirección, bien podrían considerarme sospechoso

— Oigan, ¿no pensarán que he sido yo? —pregunté alarmado.

El del pelo blanco sonrió para rebajar la tensión.

— Puede estar tranquilo. De vez en cuando aparece alguna así. Son ajustes de cuentas. Rencores. Clientes borrachos. El mundo de la prostitución barata. Ya me entiende...

No entendía en absoluto, pero asentí de todos modos.

— ¿Y no saben nada de ella? —pregunté, intentando encontrar algún nexo.

— La llamaban Camila, pero era un nombre de guerra. Nadie sabe cómo se llamaba en realidad, ni de dónde era, ni nada. Cuando tenía dinero dormía en una pensión por Tirso de Molina, y cuando no, en la calle.

— Vaya panorama —lamenté yo con un suspiro.

— Para nosotros es lo habitual —remachó el policía terminando la conversación.

Después de abandonar la parte más complicada de la ciudad conseguimos por fin acelerar. Los domingos por la mañana hay menos tráfico en Madrid que de costumbre, pero tardamos más de media hora hasta el Instituto Anatómico Forense. El trayecto, aún así, no se dio mal: viajar en un coche patrulla no agiliza el tráfico ni te libra de los semáforos, pero al menos no te pita ni Dios.

Bajé del coche y seguí a los dos policías, que fueron abriéndose camino en el edificio, con la destreza de la costumbre, por unos pasillos siniestros a pesar de la claridad de sus ventanales. 

De la sala donde tenían a la mujer sólo recuerdo las luces de fluorescente, los brillos metálicos y el olor a alcohol y desinfectantes. La muerta estaba tapada con una sábana blanca y cuando estuve lo bastante cerca, un operario con bata verde descubrió su rostro.

—¿La conocía? —preguntó el policía del pelo blanco, calcando el tono que empleó al enseñarme la fotografía.

Traté otra vez de hacer coincidir sus rasgos, intuyéndolos bajo la hinchazón, con un catálogo difuso de amigos, conocidos, clientes y familiares lejanos. No era capaz de encajarlos en ningún patrón. ¿Quién podía ser? ¿Le di dinero? ¿Por qué guardaba mi nombre? Después del interés anatómico inicial, el conjunto perdió consistencia y se fueron imponiendo las heridas, los moratones y el labio levantado, que mostraba los dientes desiguales y las encías enrojecidas. Me vino una náusea.

El policía más joven debía compartir mi sensación, porque se mantuvo prudentemente al margen, mirando al cadáver sólo con vistazos fugaces. 

Dí un paso atrás.

— Me suena su cara.

El joven aprovechó para concentrarse en su pequeña libreta, deseando que le dijera algo que poder apuntar y así ignorar el cuerpo.

Mi cara se ensombreció a la vez que una sospecha apareció en mi mente.

— ¿Puedo verle el tobillo?

— ¿Cuál de los dos?

— No me acuerdo, los dos.

El operario de la bata verde descubrió la sábana hasta las rodillas. No hizo falta que me acercase. Tenía una cicatriz en forma de media luna en el tobillo derecho. 

Entonces recordé ese día de golpe.

Ella había venido a buscarme, era por la tarde, a la finca. Mi padre tenía varios perros, uno de ellos un San Bernardo, enorme, blanco, juguetón. Se lanzó a saludarla. Apenas la conocía, pero le caía bien. Y ella, como loca, se puso a jugar con él. El momento me pareció adorable hasta que caímos en que tenía media pernera empapada en sangre. ¡Ni se había dado cuenta! Debió clavarse un rastrillo o qué sé yo. No se enfadó, ni se puso nerviosa, solo pidió whisky entre risas antes de visitar al vecino, que era veterinario. No sé a quién enamoró más, si a mí o a mi padre.

Era ella. 

Hacía treinta años que no la veía y por lo menos veinticinco desde que dejé de preguntar por sus andanzas cuando me topaba con algún conocido común. Me dijo que no y habló de marcharse al extranjero, a ver el mundo. Se ve que lo cumplió y ahí le perdí la pista.

Pero era ella. Seguro.

En Toledo nos vimos un par de veranos. Casi a diario por un tiempo, cuando logré mudarme a Madrid. Un café nos duraba tres horas y luego salíamos de fiesta toda la noche, sin un duro. 

Hubo algo. No, hubo mucho entre nosotros. Café y aventuras. Besos y gritos. Y algo que a mis veinte años creí que duraría siempre.

— ¿La conocía? —preguntó una vez más el policía canoso.

¿La conocía? Tardé un instante en recordar su nombre. Se llamaba Tere. Teresa Melero Monzón. Sí, eso es: Monzón. Bromeábamos por la casualidad del apellido. Le encajaba como un segundo nombre, ese que te dan cuando ya te conocen bien. A la India. Quería ir a la India para sentir en la piel el monzón, caliente y explosivo. Un aguacero infinito que dura unos instantes. Pero lo llena todo de vida.

Sentí otra náusea, esta vez mayor. Tuve que llevarme la mano a la boca para contenerla. Pero no era de asco. Era de mis entrañas, que se removían por el golpe, profundo e inesperado. No era solo su muerte. Era todo lo que habría vivido hasta llegar a ella. 

— ¿La conocía usted? —repitió el policía.

Tomé una profunda bocanada de aire, con los ojos cerrados, y lo expulsé lentamente.

— Se llamaba Teresa Melero Monzón — dije sin dirigirme a nadie en concreto—. Le pedí matrimonio hace treinta y dos años.

El hombre de la bata verde volvió a colocar la sábana sobre el cuerpo de Tere. Sacó un bolígrafo del bolsillo de su chaqueta, buscó la etiqueta en blanco atada al tobillo izquierdo y escribió el nombre con letra inclinada.

— ¿Sabe qué edad tenía? —me preguntó.

— Cumpliría cincuenta y tres en abril.

Cincuenta y dos, escribió.

Luego siguió preguntando algunos datos para facilitar el papeleo posterior. Respondí a lo que sabía, pero ya todo se había convertido en una vorágine de sentimientos y confusión de la que apenas recuerdo nada. El policía del pelo blanco me dio las gracias y me preguntó si quería que me llevaran de nuevo a casa. Preferí tomar el fresco y volví al ruido de la calle. Cuando iban a despedirse, el mismo policía me mostró un papel doblado, empapado en sangre seca, oscura. Era una carta. 

— Se la escribió a usted, pero no la llegó a enviar. Su nombre es legible, por suerte —añadió con sonrisa de circunstancia—. Imagino que querrá quedársela. 

Asentí. Me la entregó y se marcharon.

He intentado descifrar la carta, pero es inútil. Su sangre lo tapa todo, salvo mi nombre y tres únicas palabras: ojalá te hubiera. 

— Sí, Tere, —me digo antes de guardar para siempre la carta en el fondo de un cajón-, ojalá me hubieras…

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Kudos a Feindesland.

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Consejos para viajar a Transnistria

Consejos para viajar a Transnistria

Por muy raro que parezca, el mundo está lleno de lo que se denomina como países fantasmas, o mejor dicho, países no reconocidos por la comunidad internacional, o sea, por las Naciones Unidas. En Europa, existen un total de 5 países no reconocidos y uno de ellos es Transnistria, localizado en lo que sería hoy Moldavia.Transnistria es un parque de atracciones de la época soviética y un destino de lo más insólito en el corazón de Europa. Transnistria es un país no reconocido únicamente reconocido por países no reconocidos.
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Digi Mobil, caído en España: deja sin conexión de internet y móvil a sus clientes

Digi Mobil, caído en España: deja sin conexión de internet y móvil a sus clientes

Los usuarios de la operadora española Digi está sufriendo problemas de conectividad durante la tarde que afectan de manera generalizada a todo el país.
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¿Cuál es el origen del agua del canal de Panamá?

¿Cuál es el origen del agua del canal de Panamá?  

Si el canal une dos océanos, podemos plantearnos que el agua procederá de uno de ellos, o de ambos. Pero la realidad es más compleja. El canal de Panamá tiene 84 kilómetros. Podemos considerar que su trayecto está dividido por dos sectores, el oriental y el occidental, unidos ambos por el lago Gatún. El agua del canal de Panamá es dulce ya que procede del gran reservorio que es el lago Gatún, un lago artificial de 435 kilómetros cuadrados que almacena el agua del río Chagres y de su cuenca.
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Turismofobia íntima

Es mi costumbre vagabundear por Madrid sin destino cuando necesito relajarme o pensar, largas caminatas con estupendos efectos terapéuticos en cabeza y piernas. Pero en los últimos meses hay zonas del centro de la capital que ya trato de evitar en estos paseos. Y es que me horripila y a la vez me fascina lo que el turismo masivo está haciendo con lo que fue mi ciudad. El desfile infinito, imprevisible, la mezcla de rostros y tipos. Casi todo feo y caótico y extraño. Reconozco la forma , la cáscara de ciertas calles , pero su sustancia cada vez me es más ajena. Una de las realidades que me costó aceptar según cumplía años es que es el cambio y no la permanencia la regla del mundo. Los lugares de nuestra infancia y juventud son desfigurados por la acción de la economía, del “progreso”, algo que solo libran los despoblados y los lugares en los márgenes. 

Sin embargo el malestar se agudiza por la velocidad sin freno de las transformaciones. Los viejos comercios y bares son sustituidos por franquicias, locales de brunch o falsas tabernas tradicionales en meses, que a su vez son sustituidas por otros negocios de pega inmediatamente si no son exitosos; los precios de los alquileres impulsan una rotación frenética, porque la invasión turística en los últimos años en Madrid es ya exponencial, logarítmica, y aún más tras la pandemia. 

El turista, por definición, es feo.  Lo es porque está fuera de lugar, de su propio lugar que le ha hecho ser como es, vestirse y moverse como lo hace. Es una mancha en el paisaje. La proliferación de rostros, de atuendos, de expresiones (unos vestidos como si fueran a adentrarse en el Sahara, otros con sucinta ropa deportiva, allí un hiyab, allá una gorra de beisbol, camisas hawaianas, shorts, bermudas, camisetas sin hombreras, ropas de mil padres y mil madres, mochilas, talegos, mochilones, maletas con ruedas, sin ruedas, bolsones arrastrados por el asfalto ) estos días hace raro poder identificar algún lugareño. El turista, es pues una mancha; cuando es un fenómeno poco común encaja sin problemas en el paisaje, es una nota pintoresca (él , que viene a buscar lo pintoresco en lo ajeno) , como un lunar en una piel lisa. Resalta, pero puede quedar bien. Sin embargo cuando los borrones, puntos negros proliferan sin control sobre la superficie, sin que nada les ordene y les dé ritmo se asemejan a los síntomas de una infección.

El turista , por su propia naturaleza no encaja en el fluir propio de la ciudad, pero es su excesivo número lo que desencadena su naturaleza molesta. Se para en las esquinas , cabecea por las aceras con el móvil a la altura de las cejas buscando con el navegador algún destino. Las miradas son distintas del habitante habituado a sus trayectos: mira con curiosidad, o con asombro (a veces injustificado), o perdido, o incapaz de procesar la rareza de un cartel o un lugar que no comprende. Como un coágulo en la circulación de las calles, se detiene con su maletita rodante, duda, se da la vuelta y sin saber para qué mira al cielo.

Todos ellos en busca de su “experiencia”. La ciudad se ha convertido en un lugar que les vende eso que llaman ahora: “experiencia”. Móntese en un avión y vuélvase a su casa con algo experimentado por primera vez, aunque sean unas calles y unos platos de comida.

Padezco pues de una creciente turismofobia, más intensa cuanto más se borran los rasgos de la ciudad en la que viví mi juventud.

 Dicho todo esto ,soy consciente de que yo también he sido un grano más en el rostro de una ciudad de algún otro. Que con mis dineros y mis elecciones he contribuido (aún infinitesimalmente) a que alguien se sintiera desplazado en lo que había sido su espacio personal. Me gusta viajar.

En fin, lo que nos da memoria de nosotros mismos, ciertos lugares, algunos recuerdos parecen destinados a transmutarse en unas de tantas “experiencias de viaje”, de otros. 

Y viceversa. 

Desgraciadamente dudo de que nada de esto se pueda siquiera aminorar. 

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Interesantes diseños de logotipos de animales creados por Hamed Khan Haidari

Interesantes diseños de logotipos de animales creados por Hamed Khan Haidari  

Hamed Khan Haidari tiene mucha experiencia en diseño de logotipos y desarrollo web. Utiliza líneas o formas sencillas para crear eficaces y bellos diseños de logotipos de animales y otros. Se inspira en la naturaleza y el medio ambiente. Primero dibuja manualmente en un papel, como todos los artistas, y una vez satisfecho con el resultado, lo rediseña digitalmente. Se le conoce popularmente como @kadlab en las redes sociales. Utiliza la proporción áurea en Adobe Illustrator para crear sus interesantes diseños.
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Sonata R 84 Antonio Soler

Sonata R 84 Antonio Soler

La Sonata R 84 es una sonata bipartita, en un único movimiento. Aunque la música de Soler incorpora muchas de las sofisticadas características internacionales del Barroco tardío y principios del período Clásico, también contiene algunos elementos que pueden ser identificados como específicamente español.
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El timo de los pelochos

Parecen adorables y cuando ves el anuncio sientes que tienes que llamar porque sabes que te va a tocar el premio, pero ¿sabes cuántas veces tendrías que llamar para que te tocase?
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Pistas: Internet en clase y la (falta de) mejora del aprendizaje

El "sociólogo de guardia" de la red, Wonka, nos narra la historia del ¿fracaso? de la implementación de internet/ofimática en las escuelas californianas como herramientas para mejorar el nivel educativo: "con datos desde el curso 1996-97 y llegan a la conclusión de que, si bien el programa ha conseguido que crezca más el acceso a Internet en las escuelas que iban más retrasadas, no puede afirmarse que hayan tenido ningún efecto positivo sobre lo que aprenden los estudiantes".
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El código de menéame

Empiezan a encontrarse las primeras iniciativas basadas en el códgio de menéame con licencia Affero General Public License, que es compatible con la futura GPL 3.
¿Conoces más iniciativas?
- Yo conozco digg.yankidank.com/shakeit.php y diggish.com/
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Macedonia: el primer país WiFi

Parece que la noticia ya tiene algún tiempo, pero yo me acabo de enterar. Bien por ellos.
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Los "trolls" atacan de nuevo, pero se moderan. Algo es algo.

Impresionante el comentario de una psiquiatra: "Resultó ser una grave patología que afectaba a la convivencia familiar, se había convertido en un troll compulsivo que entraba en foros de todo el mundo, desde Florida a Argentina, pasando por España. Era tal su adicción que se levantaba a medianoche para colgar cualquier ocurrencia que se le hubiese venido a la mente en la cama."
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El primer aeropuerto espacial privado empezará a operar en 2010

El aeropuerto espacial, que costará 225 millones de dólares, comenzará a operar en 2010 con dos o tres vuelos subborbitales diarios, de varios minutos de duración, que proporcionarán incomparables vistas de nuestro planeta a los nuevos turistas al precio de 200.000 dólares el billete.
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¿Y si Microsoft discontinuara el Office para Mac?

Microsoft acaba de anunciar que ya no producirá más versiones de su navegador Explorer para Mac. No me preocupa el Explorer, pero ¿y si un día decidiese finalizar el desarrollo de Office (Word, Excel, Powerpoint y Entourage) para Mac?
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Liberado PearPC 0.4

Acaba de ser liberada la versión 0.4 del emulador de PowerPC conocido como PearPC. Os recomiendo que le echéis un vistazo, ya que permite ejecutar Mac OS X para PowerPC en un PC normal y corriente.
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Juego on-line de "El quijote"

Leo en El País, que una empresa española ha desarrollado una aventura gráfica basada en la obra de cervantes 'Don Quijote de la Mancha'. És gratuito y, según el periodico, juegan diariamente unas 6000 personas. omepet.es
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¿Cuál será el tercer logotipo de Google?

¿Habéis hecho clic sobre el logo navideño de Google?
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Os doy un par de ideas

Pronto será 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Supongo que para gente tan sumamente graciosa como el Grupo Risa de la COPE, capaz de crear situaciones cómicas con tanto tacto y sentido común, un día tan señalado supondrá una gran presión, un momento en el que es obligatorio estar a la altura. Dado que habéis puesto el listón tan alto quizás necesitéis alguna sugerencia. Yo os doy alguna con toda la generosidad del mundo.
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Reconocimiento facial. ¿A quién te pareces?

Subes una foto y contrasta los datos de la misma con rostros de famosos universales y te ofrece los que más se parecen. Están en pruebas y los resultados no es que sean clavados, pero sí que tienen un aire. Posteriormente también trabajarán con árboles genealógicos.
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Star Wars en ASCII

Puedes ver el episodio IV de Star Wars en ASCII haciendo telnet a la siguiente dirección: telnet towel.blinkenlights.nl Además si lo haces desde IPv6 lo puedes ver en color y con extras.

Curioso trabajo.
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Asterisk en el WRT54G

Por muchos es conocido ya el hecho de que en los puntos de acceso Linksys WRT54G (Cuidado, ahora en el WRT54GL) se puede instalar un GNU/Linux (openwrt.org/) y ampliar en gran medida sus prestaciones, pudiendo convertir un “simple” router wireless en todo un servidor web, o, de lo que trata la noticia, incluso instalarle un asterisk para obtener así una centralita de VoIP, y todo ello con un coste mínimo.
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Wired: How Click Fraud Could Swallow the Internet , "el toco-mocho" de la publicidad por click

Charles C. Mann: "Pay-per-click advertising is big, big, big business. So are bogus hits on Internet ads. It's search giants against scam artists in an arms race that could crash the entire online economy." Interesantísimo y largo artículo. Resumo: la publicidad por clic es una ESTAFA para los anunciantes y un ENORME NEGOCIO para GOOGLE y su AdSense. Conclusión: si te quieres anunciar, evita esa publicidad FRAUDULENTA. Visto en la bitácora de Ricardo Galli, avisado por "Adrian". Que corra por la red...
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Cómo usar la firma digital en GNU/Linux

Un sencillo documento para usar la FNMT en GNU/Linux.
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menéame