De acuerdo con Irene Barbado, directora de la planta, el proceso implicó ajustes operativos para “hacer correr” un tipo de petróleo que históricamente había sido considerado difícil de refinar, debido a su viscosidad y composición. Desde el gobierno cubano, el presidente Miguel Díaz-Canel destacó que este avance rompe la idea de que el crudo nacional no podía ser refinado.