"Nos negamos a guardar silencio cuando la violencia genocida de Israel pone banda sonora y, al mismo tiempo, silencia las vidas palestinas", se lee en la carta. "Cuando los niños en las cárceles israelíes soportan palizas por tararear una melodía. Cuando lo único que queda de casi todos los escenarios, estudios, librerías y universidades de Gaza son montones de escombros bajo los que los cuerpos masacrados siguen esperando ser recuperados y recibir un entierro digno".