(Visible en modo lectura) El primero en reposicionarse ha sido el Gobierno francés, señalando que no podía aprobar los ataques americanos por encontrarse fuera del derecho internacional, y también ha girado el Gobierno italiano de Giorgia Meloni, buscando marcar distancias del conflicto. A ello se ha sumado Merz este viernes, lo que consuma el cambio de postura más notable entre los grandes Estados miembros europeos.