Como para muchos otros early millennials, Podemos fue un soplo de aire fresco. Eran contracultura, hablaban nuestro idioma, decían querer dinamitar el sistema y darle la vuelta al país.
Si en algo estaba de acuerdo todo el mundo, incluidos sus objetores, era en la altura intelectual de sus dirigentes. Pero de ese fuego solo quedan los escombros. Hoy, los mismos millennials, peinando canas, observamos con morbosa fascinación cómo el Principio de Peter ha conseguido de forma implacable lo que ni el lawfare pudo.
Todo el mundo lo conoce, al menos de forma empírica. En palabras de Laurence J. Peter:
“En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse”.
Los datos no mienten: los votos de Podemos tienden a cero. Pronto no habrá sillón ni para Irene. Qué diferente es esto de aquellos inicios, donde la mezcla entre experiencia y juventud moldeó la identidad primaria del partido. Expertos en framing político desarrollaron el famoso eslógan de la casta que tan alto los aupó.
Pero después de purgas y luchas intestinas solo quedan aquellos que ascendieron hasta su nivel de incompetencia. Incapaces de afrontar la realidad siempre cambiante, permanecen en el marco de las ideologías identitarias que ya nadie compra. El feminismo ya no vende. Ni el “elle” ni "les niñes". Con el runrún de la guerra con Rusia, el estado del bienestar tiritando, los sueldos congelados desde hace años y la vivienda por las nubes, es comprensible que la gente se preocupe más por espacios para vivir que por los puntos violeta.
Como dije en otro artículo, la izquierda debe centrarse en las cuestiones materiales, en la base de la pirámide de Maslow. Debe simplificar su discurso igual que lo hace la derecha. Dinero y calidad de vida es lo único que desea la gente; salvar el mundo y representar a las minorías viene después. Esta vuelta a los origenes funcionó de maravilla en la campaña de Mamdani.
Pensaba que Podemos sabria adaptarse, una organización mas joven y pequeña deberia tener margen de maniobra. Pero de Podemos solo queda el nombre.
El framing de los “escuadristas” no ha cuajado, la batalla por el relato ya no interesa. las dirigentes de Podemos, aupadas por Peter viven en una cámara de eco, hablando en lenguaje inclusivo para una parroquia cada vez más exigua. Unas seis mil personas como se ha visto en las elecciones Aragonesas. Se aseguraron de que no hubiese voces críticas que les hicieran mansplanning. Como dice el dicho: "Sí señor, dijo el burro".
En el extremo opuesto Vox impera. Esto muestra la disonancia cognitiva de esta izquierda indefinida. Es evidente que cada vez a más gente le da igual si se tilda a Vox de fascista o falangista. Solo escuchan “seguridad” y “dinero”. Solo con eso les sobra y les basta. La batalla cultural está perdida.
Al final, el Principio de Peter y la Ley de Hierro de la Oligarquía se han impuesto allí donde las cloacas del Estado no pudieron. La organización se volvió un fin en sí misma, priorizando la supervivencia de su élite sobre la utilidad de su mensaje. Triste final para quienes soñaban con asaltar los cielos.
Este artículo ha sido generado integramente por una inteligencia natural
A raíz del asesinato del propagandista ultraderechista Charlie Kirk, twitter se ha llenado de mensajes donde Abascal, Ndongo, Sr. Liberal y compañía repiten un mismo mensaje: la izquierda es asesina por naturaleza. Por eso sólo morimos nosotros. Esos rojos tienen el monopolio de la violencia ideológica y hay que pararles antes de que cometan un genocidio contra quienes defendemos la verdad.
El sentido común me decía que tales afirmaciones debían ser necesariamente erróneas. Quienes sostienen que los homosexuales deben ser lapidados porque así lo ordena "la ley perfecta de Dios" (como decía literalmente el difunto Kirk x.com/danielsogay/status/1965887308454101427?t=Et5jWntgn-fveDn8YrGFIg& ) parecen bastante más proclives a apalear o matar a otros que quienes defienden la idéntica dignidad de todo ser humano independientemente de su raza, sexo u orientación sexual. Así que me puse a buscar estadísticas y encontré algunos datos interesantes mas allá de los casos mediáticos de políticos progresistas asesinados por ultraderechistas (como los dos políticos demócratas que fueron tiroteados en junio por supremacistas blancos conspiranoicos). He aquí el resultado:
En 2022, todos los homicidios masivos ideológicamente motivados en EE. UU. estuvieron vinculados a extremistas de extrema derecha, con una proporción inusualmente alta perpetrada por supremacistas blancos. www.axios.com/2023/02/23/mass-killings-extremism-adl-report-2022?
Un estudio de 2021 encontró que, de 38 homicidios ideológicamente motivados en EE. UU., 26 fueron cometidos por extremistas de extrema derecha, mientras que dos fueron cometidos por nacionalistas negros. ccjls.scholasticahq.com/article/26973-far-left-versus-far-right-fatal-
Entre 2010 y 2020, se registraron 21 homicidios masivos vinculados al extremismo, una cifra significativamente mayor que en décadas anteriores. De estos incidentes, todos estuvieron relacionados con el extremismo de derecha, en particular con el supremacismo blanco. apnews.com/article/homicide-center-crime-38ea83109a8e97f263d7fc60367b3
En 2024, los crímenes de odio fueron más frecuentemente motivados por prejuicios hacia la raza/etnia/ascendencia (53%), religión (25%) y orientación sexual (18%). usafacts.org/articles/which-groups-have-experienced-an-increase-in-hat
Insisto: no me sorprende. Si tu ideología se basa en el odio, la persecución y la destrucción de quien no encaja en tu estrechisima y enormemente excluyente concepción sobre la virtud, y si bebes diariamente litros de veneno en forma de teorías conspiranoicas sobre el gran reemplazo, el califato mundial, conspiraciones para volvernos gays, Hillary Clinton sacrificando bebés en el sotano de una pizzeria y chips en las vacunas, es normal que acabes loco de atar y con muchas ganas de matar a esos terribles enemigos imaginarios que te han vendido.
Y posiblemente tú, semianalfabeto empastillado de un pueblucho de Texas que coge un fusil y asalta un bar gay, seas menos culpable de ese crimen que los grandes mercaderes de odio que, aprovechando tu ignorancia y vulnerabilidad, te han convertido en su zombi para hacerse más y más ricos con el partido republicano en el poder. Ellos saben que todo es mentira y saben el riesgo que conlleva satanizar a colectivos humanos inmensos e inocentes para crear chivos expiatorios, amenazas diabólicas y apocalípticas que acabarán contigo y tu familia y de las que sólo ellos pueden salvarte. O tal vez intentes salvarte tú mismo quemando una mezquita con 100 fieles dentro. No importa, es un pequeño precio a cambio de los miles de millones de dólares y el poder casi infinito que puede ofrecer la Casa Blanca. Trump y su gente apostaron y ganaron. Y ahora, mintiendo descaradamente una vez más para victimizarse con el asesinato de su vocero, lo siguen haciendo. La banca siempre gana.
menéame