El departamento de Cultura del Gobierno aragonés, según afirmó la consejera Eva Almunia en las Cortes autonómicas en junio de 2006 y febrero de 2007, creía estar negociando con el representante de las dos últimas monjas vivas de la comunidad de Sijena, pertenecientes a la orden de San Juan de Jerusalén, para intentar conocer su opinión respecto a los bienes de ese monasterio aragonés depositados en museos catalanes. Sin embargo, esas dos religiosas, María Antonia Doz Eri y Josefa Avellanas Ducons, fallecieron en los años 1998 y 2000.