En el caso de los niños, desde recién nacidos, el peligro aumenta porque, tal y como explicó Caro Cánovas, el ojo no se forma hasta los diez o doce años y, hasta esa edad, "el cristalino es blanco, casi transparente". Por tanto, el ojo se encuentra indefenso. Si no se protegen los ojos adecuadamente, y "desde el nacimiento", alertó, se pueden producir afecciones como conjuntivitis e, incluso, se aumenta el riesgo de cataratas. Por eso, para empezar, el bebé debe estar a la sombra.