Pero cómo hemos llegado hasta aquí, cómo ha pasado Ayuso de ser una presidenta autonómica a convertirse en la antagonista del jefe del Ejecutivo. Todo comenzó con una estrategia perfilada desde la sala de máquinas de La Moncloa en 2020. Una estrategia que no salió bien y que todavía hoy, cinco años después, lamentan en los centros de poder gubernamental. El plan pasaba por encumbrar, otorgando un bilateralidad forzada, a la líder madrileña para despreciar al entonces líder nacional del PP. Para invisibilizar a Casado se ungió a Ayuso.