En diciembre de 1941, Adolf Hitler organizó una fiesta de Navidad para agasajar a los jerarcas nazis. Reunidos alrededor de un enorme árbol, festejaron con brindis triunfales e intercambiaron regalos ante la atenta mirada de cientos de oficiales de las SS ataviados con sus uniformes de gala. Sin embargo, las imágenes tomadas por el fotógrafo personal del Führer nos muestran a un Hitler taciturno, incluso ausente: ¿cómo reconciliar una ideología basada en el odio, la conquista y el exterminio con la celebración del nacimiento del Mesías judío?