En las últimas horas al rostro de Carlos Mazón le ha caído una pila de años. Sus líneas de expresión dibujan tristeza, abatimiento físico y moral, pena… Ni imaginar cuánto de todo ello se repite en su cabeza, cuántas noches de insomnio o cuántos kilómetros pateados sobre el lodo. La DANA que ha asolado su tierra le habrá hecho olvidar que en unos días tenía una cita con la huerta, la misma que el año pasado por estas fechas, cuando arrancó la campaña de cítricos valencianos. El barro ha ido trazando cruces sobre su agenda, como en la de cada...