Igual estaría mejor informarse un poquito sobre el caso en lugar de mostrar nuestro ingenio a base de chistes estúpidos. (He pensado el lugar de la coma con bastante detenimiento).
- Juan Pedro tenía antecedentes familiares de obesidad y padecía alteraciones hormonales (como resistencia severa a la insulina y posibles disfunciones tiroideas) que hacían que su organismo almacenara grasa con mucha facilidad y que su metabolismo fuera especialmente lento. Esto provocó que, aun desde la infancia, aumentara de peso con mayor rapidez que otras personas y que cualquier intento de control resultara mucho más difícil de lo habitual.
- El aumento de peso comenzó de forma marcada en la niñez y se agravó durante la adolescencia, etapa en la que ya sufría obesidad mórbida. En ese momento crucial no recibió una atención médica integral ni un seguimiento especializado que pudiera frenar la progresión de la enfermedad. La falta de intervención temprana permitió que el problema se cronificara y se volviera cada vez más difícil de revertir con el paso del tiempo.
-A lo largo de décadas mantuvo una dieta altamente calórica, rica en azúcares, harinas refinadas, frituras y bebidas azucaradas, sin control nutricional ni supervisión médica adecuada. Cuando su peso ya era extremadamente elevado, incluso una alimentación que podría considerarse normal seguía favoreciendo el aumento de peso, ya que su gasto energético era mínimo y su organismo estaba adaptado a almacenar casi toda la energía consumida en forma de grasa.
-Conforme el peso aumentaba, Juan Pedro fue perdiendo progresivamente la movilidad hasta quedar completamente postrado en cama durante años. Esta inmovilidad total redujo su gasto calórico a niveles muy bajos, aceleró la pérdida de masa muscular y ralentizó aún más su metabolismo. Se instauró así un círculo vicioso: el exceso de peso impedía moverse y la falta de movimiento facilitaba un aumento aún mayor del peso corporal.
-A esta situación se sumaron importantes factores psicológicos. Juan Pedro padecía depresión, ansiedad y un profundo aislamiento social, lo que hizo que la comida se convirtiera en su principal mecanismo de alivio emocional. Comer no solo satisfacía el hambre física, sino que funcionaba como una forma de consuelo, de evasión y de placer en un contexto de vida muy limitado, lo que reforzaba la conducta alimentaria desadaptativa.
-Finalmente, durante muchos años no tuvo acceso a un equipo médico multidisciplinar capaz de abordar su caso de forma integral, incluyendo endocrinología, nutrición, psicología y cirugía bariátrica. La obesidad fue tratada como un problema personal y no como la enfermedad compleja y crónica que es. Cuando por fin recibió atención especializada, su peso había alcanzado niveles extremos, cercanos al límite de supervivencia, lo que convirtió su caso en uno excepcional y clínicamente muy complejo.
#11 Despreciar el bádminton por su “poca relevancia” no dice nada del mérito deportivo, solo del interés personal de quien opina. La importancia de un deporte no se mide por el ruido mediático local, sino por el nivel competitivo y el contexto internacional. Que haya grandes deportistas desconocidos no invalida a los que sí tienen visibilidad: el problema no es el deportista, sino un sistema que premia la atención además del rendimiento.
Es cierto que las redes sociales funcionan como una inversión económica, pero toda inversión tiene costes: exposición constante, presión y pérdida de intimidad. Señalar ese desgaste no es ir de víctima, es describir una consecuencia real del modelo. Ganar dinero con algo no elimina el derecho a poner límites.
Comparar esto con el caso de la tiktoker del escote es tramposo, porque sugiere que quien se expone acepta cualquier reacción. Mostrar o monetizar una imagen no implica consentir el acoso ni renunciar al respeto.
Criticar el sistema de visibilidad es legítimo; deshumanizar a quienes viven dentro de él, no.
#15 Anunciar una retirada no es irónico ni contradictorio: es coherente. Cuando tu relación con el público ha sido pública, explicar que pones un límite también lo es. De hecho, hacerlo evita rumores, especulaciones y el ruido que se genera cuando alguien desaparece sin más.
Que una persona haya ganado dinero con redes sociales no le quita el derecho a cansarse, a replantearse su vida o a decidir que ya no quiere seguir ahí.
Pedir atención sería seguir provocando contenido para generar clics; explicar que te vas es, precisamente, lo contrario. Si no interesa quién es o lo que ha hecho, la respuesta más lógica es no interactuar, no exigir silencio ni castigar a quien simplemente habla de su propia vida.
Meter en el mismo saco a deportistas, creadores e influencers y desearles que “todo lo que les pase sea poco” no es una crítica al sistema de redes ni a la economía de la atención, es resentimiento.
P.D. : lo que suceda a tus genitales externo me importa un bledo.
#3 Bueno, es campeona olímpica española de bádminton (Río 2016), tricampeona mundial (2014, 2015, 2018) y heptacampeona de Europa (2014, 2016, 2017, 2018, 2021, 2022, 2023) y número uno del ranking mundial de la BWF.
Si quisiera casito haría justo lo contrario, hacer mutis por el foro.
Feijóo ha explicado que fue él quien inició a las 19.59 horas el primer contacto con Mazón el día de la dana tras conocer, “por los medios de comunicación”, la gravedad de la situación en Valencia.
Dioses.
#23 No, querido. Persona que conoce algo de historia pegando en Menéame cosas de nazis que suenan a cosas putinescas. Lo que vino después de las frases de nazis lo sabemos todos.
Alemania por su parte nunca romperá la paz.
Si alguien nos ataca, caerá sobre él un nido de avispas: amamos la libertad tanto como amamos la paz.
No tenemos la menor intención de hacer la guerra por nuestros propios fines.
El pueblo alemán no quiere la guerra. Quiere ser pacífico y feliz.
Pedimos únicamente igualdad de derechos para todos.
Y ahora tenemos ante nosotros el último problema que hay que solucionar y solucionaremos. Es la última exigencia territorial que debo hacer en Europa, pero es una reivindicación a la que no renuncio. Le he asegurado, lo que vuelvo a decir aquí, que una vez que esté este problema resuelto no habrá más problemas territoriales en Europa. [...] En lo que concierne a la cuestión de los Sudetes, mi paciencia está al límite. Benes tiene en su mano la paz o la guerra.