#2 Manuel Fraga encarna el ejemplo del agujero negro que fue la Transición. O más que agujero negro, agujero de gusano, que permitió a algunos viajar casi al instante del franquismo más transparente a ser demócratas de toda la vida. Pero además de “viajero en el espacio-tiempo”, Fraga trabajó sobre todo de “Ministro del Maquillaje”, un ministerio que se llamó de otra forma, pero que consistía en convertir el sangriento, dictatorial, arbitrario e ilegítimo régimen de Franco salido de una guerra civil atroz en una autocracia amable, una “democracia orgánica”, un país obediente, divertido y turistizable, una “dictablanda liberal” que hiciera olvidar que en este país, en realidad, se encarcelaba y fusilaba por pensar en cosas, se daba refugio a nazis perseguidos por tribunales internacionales, se torturaba en las comisarías por leer libros raros, se consideraba a las mujeres menores de edad, estaba prohibido todo lo placentero y se mantenía a millones de personas en una situación de miseria folklórica mientras los señoritos, terratenientes, mangantes, cortijeadores, estraperlistas, condes, marquesas y generales generalísimos en general vampirizaban las riquezas del país a la vista del mundo, pero, gracias a Fraga, sin que a nadie pareciera importarle.
Una verdadera joyita.