#1 Pues básicamente eso, sí. Cerebros que evolucionaron para detectar patrones y buscar sentido en un entorno hostil, aplicados ahora a un mundo saturado de información y con comunidades diseñadas para explotar exactamente esas tendencias. Lo interesante es que la investigación no dice que seamos tontos por caer en ello, sino todo lo contrario: caemos precisamente porque somos buenos buscando explicaciones. El problema es cuando alguien con un curso de instructor de yoga y una cuenta de Instagram monetizada te ofrece las explicaciones ya empaquetadas. El mono evolucionado no tiene la culpa; la trampa está en quién diseña la jaula
El que tiene unos años recuerda los puertos serie, paralelo, PS/2, d-sub,........ Ninguno era reversible y mucho más delicados.
Antes se daba por sentado que el que lo manejaba era un entendido, ahora hay que hacerlo todo a prueba de torpes.
El incivico/insolidario de poca empatía de toda la vida, hace años fueron los fumadores, los dueños de perros, y ahora con la gente que habla en voz alta o tiene el movil a todo volumen.
Usamos poco el poder de los boikots.y esa es la verdadera democracia y lo único que cambia más las cosas que votar cada cuatro años.
Hay que buscar alternativas a Google, a chatgpt y a todo lo que venga de esa mierda de país genocida.
El Opel Corsa viejo no tiene esas payasadas para pijos y además nunca he tenido ningún problema con las ruedas, nunca se han pinchado ni nada. Si una rueda pierde presión y no te das cuenta, si tiene que avisarte un sensor, es que eres subnormal.
Tenía más fácil lo de salir a atrapar un asteroide de oro y estrellarlo en Irán. Reto científico, codicia, aventura, drama, gesta militar, genocidio, destrucción, dominación del mundo... Tiene todo lo que le mola a los EEUU.
Me parece que este debate llega tarde pero es imprescindible. El problema no es la herramienta, sino la arquitectura del estímulo. Estamos entregando dispositivos diseñados bajo principios de ingeniería de persuasión (gratificación inmediata, bucles de dopamina) a cerebros que fisiológicamente no han completado su desarrollo de la corteza prefrontal.
Históricamente, las emociones eran reguladas por el entorno social y la cultura; hoy, hemos delegado esa regulación en algoritmos de caja negra. El 53% de menores con ansiedad al limitarles el móvil no es una falta de voluntad, es la respuesta lógica de un sistema nervioso 'hackeado' por una tecnología que explota nuestras vulnerabilidades más primitivas. No se puede pedir un uso responsable de algo diseñado para ser adictivo.
Pero el problema real no es la herramienta, sino la ingeniería de la persuasión. Estamos entregando dispositivos diseñados para hackear el sistema de recompensa del cerebro a personas que aún no han completado su desarrollo neurológico.
No es falta de voluntad de los menores; es una respuesta lógica de un sistema nervioso frente a un diseño que explota vulnerabilidades primitivas. No se puede pedir un 'uso responsable' de un producto que, por definición técnica, busca ser adictivo.
Pero que me expliquen como hacemos lo de que necesite comer, y que las tecnológicas necesiten acaparar dinero y no repartirlo.
Antes se daba por sentado que el que lo manejaba era un entendido, ahora hay que hacerlo todo a prueba de torpes.
Hay que buscar alternativas a Google, a chatgpt y a todo lo que venga de esa mierda de país genocida.
2- Clickar en "perfil".
3- Donde pone "relación", poner "Ignorado".
Y así, puedes seguir siendo el mejor monologista de meneame.
Históricamente, las emociones eran reguladas por el entorno social y la cultura; hoy, hemos delegado esa regulación en algoritmos de caja negra. El 53% de menores con ansiedad al limitarles el móvil no es una falta de voluntad, es la respuesta lógica de un sistema nervioso 'hackeado' por una tecnología que explota nuestras vulnerabilidades más primitivas. No se puede pedir un uso responsable de algo diseñado para ser adictivo.
Pero el problema real no es la herramienta, sino la ingeniería de la persuasión. Estamos entregando dispositivos diseñados para hackear el sistema de recompensa del cerebro a personas que aún no han completado su desarrollo neurológico.
No es falta de voluntad de los menores; es una respuesta lógica de un sistema nervioso frente a un diseño que explota vulnerabilidades primitivas. No se puede pedir un 'uso responsable' de un producto que, por definición técnica, busca ser adictivo.