El fascismo y el mensaje de odio racista y machista que nos llega de España no tiene cabida en la sociedad de Euskal Herria. Los jóvenes y los no tan jóvenes no vamos a permitirlo de ninguna manera.
Fallarás subrayó además que ella no conocía siquiera el nombre del rapero cuando publicó el primer testimonio. “Yo publiqué un relato anónimo”, ha insistido en varias ocasiones, remarcando que no señaló a nadie ni atribuyó públicamente los hechos a una persona concreta. La identificación llegó después, cuando otras mujeres, varias decenas, comenzaron a dar su testimonio en distintos espacios y algunos lo hicieron con nombre y apellidos. Entre ellas, personas del propio entorno del artista, incluido su antiguo amigo Fernando Costa, que lo ha llegado a calificar de maltratador en una canción.