En los años setenta del siglo pasado, el pringao de Nixon dimitió por un caso de escuchas ilegales.
Hoy leemos, escuchamos y vemos cada día una barbaridad mayor que la del día anterior, con casos de pederastia, violaciones o asesinatos y no pasa absolutamente nada.
Es curioso que se fije solo en España y no en toda la Unión Europea, Australia, Malasia o incluso varios estados de Estados Unidos que están legislando más o menos lo mismo.
Alguien podría llegar a pensar que, convenientemente, no se respetan las garantías procesales para favorecer ciertas sentencias a ciertos individuos, pero eso sería imposible que pudiera pasar en una democracia plena y con unos cuerpos y fuerzas de seguridad y un poder judicial incorruptibles.
Precisamente en Top Gun: Maverick, en la escena final, nos muestran la perfectamente creíble escena donde el F-18 Super Hornet de Hangman derriba a un Sukhoi Su-57 de quinta generación sin que el malvado piloto comunista se entere de nada.
Vale que el F-18 sale entre la bola de fuego del Su-57, haciendo ver que el lanzamiento del misil se produjo a cien metros en vez de a cien kilómetros, pero eso son detalles sin importancia.
Putos cobardes.