#28 Entiendo, pero tú estás hablando en términos subjetivos, y yo pensaba más en términos legales, aunque no lo he especificado en mi comentario. Objetivamente, lo único que hacen dar la turra intentando "vender" su producto. No agreden físicamente, no amenazan, no insultan. Solo dan la brasa durante un corto (aunque se haga eterno) espacio de tiempo.
No creo que acusarles de agresión o acoso pudiera llegar a ninguna parte, pero seguro que existe alguna normativa municipal de transporte que prohibe a los pasajeros molestar al resto, con música, altavoces, megáfonos o un volumen de voz más alto de lo normal, con sus correspondientes multas. Creo que sería el mejor camino, y el más viable, para deshacerse de estos molestos spammers.
#5 El término agresión es disparatado, incluso el de acoso es demasiado fuerte. Acoso comercial pudiera ser, pero si te diera la brasa el mismo cada vez que sales de casa, o cada vez que pasas por determinado lugar.
Eso sí, es un acto invasivo, maleducado y poco cívico, lo cual no parece muy compatible con la doctrina cristiana. Yo lo comparo con el spam telefónico, no veo mucha diferencia, salvo en el método empleado. El spam telefónico puede ser más invasivo y molesto, pero también es más fácil de cortar, simplemente colgando la llamada.
#30 A medida que vas bajando la escala, toda esa complejidad normativa va dejando de tener sentido y no hace otra cosa que entorpecer la vida de las personas.
#3 Pero no solo se trata de alejar a las nuevas generaciones del adoctrinamiento derechista, también debería combinarse con políticas y acciones desde la izquierda encaminadas a ganarse a esos jóvenes: darles esperanza, futuro, una misión en la vida, demostrarles que importan,, igual que se hace con las chicas.
#9 Totalmente de acuerdo. Y que conste que la mayoría de los problemas que tienen los chicos hoy en día no son culpa del feminismo, pero con su actitud terca e irreflexiva se los está sirviendo a la derecha en bandeja. No ayudan.