#1 Se recomienda evitar la expresión en base a. Se pueden usar en su lugar fórmulas como con base en, sobre la base de, basándose en, a juzgar por, de acuerdo con, a la vista de... Tampoco se debe usar con base a.
#19 El personaje no presenta un trastorno mental clínico, sino una fuerte indignación y frustración social.
Su lenguaje directo y agresivo refleja baja tolerancia a la frustración y urgencia moral.
Además, muestra rigidez ética y desconfianza hacia el poder, comunes en discursos políticos.
El enfado funciona como recurso narrativo para expresar desgaste y crítica social.
En conjunto, representa a un ciudadano saturado, no a alguien patológicamente alterado.
#16 ¿Ojo con lo que se dice? ¿Que estamos en plena lectura de tesis? Una cosa es inventar para dramatizar y otra intercambiar comentarios al respecto por aquí.
#105 Entiendo tu insistencia en separar el análisis individual del estructural, pero no es un «hombre de paja» señalar que las decisiones de inversión no existen en un vacío social. No puedes ignorar que cuando alguien compra vivienda con fines de lucro, su acción afecta directamente la capacidad de otros para acceder a un «hogar digno» (sí, hogar digno y me da que desconoces el término y eres tú quien desvía la atención con sofismas: dpej.rae.es/lema/vivienda-digna), porque estamos hablando de un bien limitado y esencial, no de un objeto cualquiera. La carga emocional no es inventada: tener un techo seguro es una necesidad básica, y confundirla con una simple decisión de mercado es justamente lo que permite que se lucren unos pocos a costa de muchos.
Sobre la plusvalía: sí, incorpora riesgo y trabajo, pero el riesgo y esfuerzo social no es asumido por el comprador individual, sino por la estructura del mercado y la falta de regulación que garantiza el acceso a vivienda. Que pagues por evitar riesgos no lo hace inocuo; significa que la plusvalía se genera sobre necesidades ajenas.
Decir que la vivienda «es un negocio como cualquier otro» ignora la diferencia entre bienes ordinarios y bienes esenciales. Comer, vestirse o medicarse son negocios regulados y ampliamente accesibles; la vivienda, al ser limitada y necesaria, requiere un marco que priorice derechos sobre lucro. Invertir en ella con fines de especulación no es un intercambio voluntario inocuo, es extraer ganancia de la necesidad de otros.
En resumen: no se trata de premiar moralmente, sino de reconocer que la vivienda no es un lujo negociable, y que lucrar con ella es egoísta y socialmente excluyente, incluso si el mercado lo permite. La economía no existe fuera de la vida de las personas; cuando afecta a un derecho básico, hablar solo de «intercambio voluntario» es ceguera ideológica y falta de empatía por aquellos que no han tenido la misma suerte. Pero a ti esto te da completamente igual, como te dan igual las personas, porque dejas claro en tu mensaje que eres parte del problema.
#90 No es cierto que comprar o reformar sea solo una cuestión de finanzas personales, porque decir «dejas de pagar alquiler» ignora que mucha gente no puede permitirse comprar y, por tanto, queda excluida del acceso a un hogar digno. Del mismo modo, que reformar requiera esfuerzo no convierte la plusvalía en un mérito, sino que significa que quienes compran «llave en mano» pagan por evitar riesgos y trabajo que otros asumen; por lo tanto, presentarlo como algo justo es confundir comodidad con justicia. Además, convertir la vivienda en un negocio para obtener ganancias sobre un bien necesario es egoísta y excluyente, ya que vivir bajo un techo no es un lujo ni una inversión, sino un derecho básico. Por otra parte, la plusvalía que mencionas no recompensa esfuerzo social, sino que «premia» la desigualdad y la escasez artificial, mientras muchas familias jóvenes o de bajos ingresos se quedan fuera del mercado. Por todas estas razones, si queremos una sociedad realmente justa, la vivienda debe estar al servicio de las personas y no de los especuladores, y cualquier argumento que justifique lucrarse con necesidades básicas falla al ignorar el impacto que tiene sobre la vida de los demás.
#45 Seguro que esta es la razón principal de comprar y vender, claro. Como la gente no puede pagar la reforma, los listos intentan ayudar de todo corazón.
#16 Si tu vendes pan, das clase en un instituto o eres consultor no estás emprobreciendo a la sociedad. Sin embargo, si te dedicas a ganar el sustento comprando y vendiendo casas, sí que estás capitalizando un bien necesario. Lo puedes justificar como quieras pero no es ético y no debiera ser legal.
#6 ¿Quién eres tú para coger una casa y convertirla en habitable? Seguro que quienes hacen eso no lo hacen por el bien común sino por el suyo propio. Esto es especular. No os cabe en la cabeza que en condiciones de escasez no es ético hacer dinero con las desgracias ajenas. Una persona que se dedica a ganarse la vida haciendo eso es un parásito que no aporta nada bueno a la sociedad. Es patético que encima digas, a modo de salvador, que menos mal que hay héroes que cogen casas y las convierten en habitables.
Y, efectivamente, en un mundo civilizado el estado debiera ser el que distribuya o controle los bienes de primera necesidad.
#1 Caricaturizar las desgracias ajenas es propio de personas con falta de empatía o con poco rigor intelectual. La otra opción plausible es que seas un trolecillo barbilampiño con mucho tiempo libre. Por nuestro bien, espero que sea así.
#61 Ojo, trabajo de poco valor añadido. Espero que no seas de esos que consideran de alto valor trabajar en Facebook, Keysight, Oracle o en cualquier otra tecnológica cuyas prácticas monopolizadoras solo sirven para empobrecer intelectualmente a la población y enriquecer a los de siempre.
El tecnofeudalismo sabe cuidar muy bien de que sus tuercas y tornillos vivan genial mientras el resto sigan consumiendo. No necesitamos trabajos de más valor añadido, necesitamos una sociedad que valore la cultura y el pensamiento crítico.
#3 A la larga, genial. A corto plazo lo que has dicho es digno de un psicópata sin empatía. Ya me dirás cómo una señora de 58 años se hace creadora de software en cuatro días. Menos mal que estas tonterías no las decís en el mundo real.
#40 Claro, ahora todos los jóvenes hacen deporte por salud, no por estar fuerte como indica la moda, claro.
Si no ves una burbuja totalmente artificial en los 100 gimnasios que hay por metro cuadrado pues... tú dirás. Los jóvenes, salvo excepciones, siguen hoy más la moda que nunca, ya que han sido totalmente abandonados por el sistema educativo y sus nuevos idolillos son influencers muy poco alfabetos y con menos ética, si cabe. Pregúntale a cualquier profesor si hay diferencia en el alumnado de hoy y el de hace 20 años.