Las grúas han dejado de rugir en el desierto de Tabuk. Allí donde debía levantarse un colosal lago artificial a 2.600 metros de altura y una metrópolis de ciencia ficción valorada en miles de millones, hoy la prioridad es mirar al cielo buscando el rastro de los misiles balísticos y los drones kamikazes. El príncipe heredero Mohamed bin Salmán (MBS) había prometido al mundo una utopía de cristal y petrodólares llamada NEOM, un monumento a su propio ego diseñado para lavar la imagen del régimen. Sin embargo, la cruda realidad de Oriente Medio...
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Pasaron de no sé cuántos kilómetros a un tramo con puerto y poco mas
Tipo Elon Musk con su mega hyperloop a teslas en railes