Que los menores estén presentes en las redes sociales no es solo un problema educativo, ni siquiera únicamente un problema de salud mental. Es, sobre todo, un problema estructural: hemos permitido que sistemas diseñados para explotar datos personales, manipular la atención y maximizar la polarización se conviertan en espacios cotidianos de socialización para los colectivos más vulnerables. Y lo hemos hecho mirando hacia otro lado durante demasiado tiempo.
|
etiquetas: prohibición , redes sociales , menores
Mirando hacia otro lado, no, mirando otras cosas. Y no asumiendo que aquello en lo que se pone el foco se prioriza y aquello donde no se pone, se desprioriza.
A ver si ahora vamos a decir que estábamos distraídos, como si no hubiera habido decisiones de qué temas tratar y cuáles no.
Esto es directamente falso, son sistemas diseñados para interactuar con otras personas, compartir conocimientos u opiniones, y a partir de ahí luego aparecen los que quieren explotarlos económicamente y políticamente (que es en realidad un rodeo porque el control político es también para explotar económicamente).
Pero los sistemas no surgieron ni fueron diseñados para eso, eso vino luego una vez que vieron el potencial.
Añado: tampoco los patines eléctricos fueron creados para que unos cafres hicieran el cabra por las ciudades causando accidentes, como se podría decir de los coches o las motos, así que es lógico una regulación viendo el daño que se causa.
Eso si, o te conviertes en Corea del Norte en cuanto a internet o no se como...
Que va a ser lo siguiente, Rallo? El Xokas?
Copar tertulias y debates hablando de esto, que nunca se va a implementar, es el verdadero objetivo.