La tauromaquia es repudiada y rechazada por la mayoría de la sociedad como lo que es, un símbolo anacrónico del pasado, una tradición, como lo era que dentro del matrimonio el esposo pudiese golpear a su mujer a su antojo.
Pero hay una banda de ladrones que sabe que para distraer a todo un país de sus negligencias e inutilidad lo único que tiene que hacer es sembrar la semilla de la discordia, de la división entre sus habitantes... y para eso, para ir en contra de los propios ciudadanos usan dinero público, de esos mismos ciudadanos.
España no se merece ni un partido como ese ni un sistema judicial que, a pesar de todo lo que han hecho, les permita seguir existiendo y presentarse a unas elecciones.
La libertad de disfrutar de la vileza y la bajeza de algunos se sustenta de la forzosa obligación de los antitaurinos de pagar las corridas de toros con sus impuestos.
Pero hay una banda de ladrones que sabe que para distraer a todo un país de sus negligencias e inutilidad lo único que tiene que hacer es sembrar la semilla de la discordia, de la división entre sus habitantes... y para eso, para ir en contra de los propios ciudadanos usan dinero público, de esos mismos ciudadanos.
España no se merece ni un partido como ese ni un sistema judicial que, a pesar de todo lo que han hecho, les permita seguir existiendo y presentarse a unas elecciones.