A los 26 años fue diagnosticado de espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria crónica, principalmente de la columna vertebral, que provoca dolor y rigidez. «El reumatólogo me dijo que era una enfermedad crónica y que con el tiempo perdería flexibilidad, que podría incluso quedar en una cama». José Domingo asegura que escuchar eso con 26 años le resultó «durísimo». Tanto, cuenta, que «dejé a mi pareja y tomé la decisión de no tener ninguna, me he pasado años de casa al trabajo y nada más, porque no quería ser una carga para nadie».