Se cierran décadas de negociación que, no obstante, no han servido para acabar con los puntos más polémicos del pacto, como los problemas para controlar la entrada en la UE de alimentos tratados con productos químicos que la UE prohíbe por sus riesgos para la salud humana. Los negociadores latinoamericanos han reconocido problemas con la "trazabilidad" del uso que sus agricultores y ganaderos hacen de fungicidas, insecticidas, antibióticos y hormonas vetados en Europa